Será que el tamaño importa. O que sólo vale si al asunto no lo envuelve ninguna caperuza sintética. Pero en Bilbao, el pequeño txikito, en vaso de culo y vidrio, tiene su fiesta y marchamo del alcalde. Y la botella torcida y en plástico, la litrona, está proscrita de las calles.

Porque estos días los txikiteros de Bilbao están de celebración. Mañana festejan la Festividad de la Amatxu de Begoña. A las 11.00 horas le harán una ofrenda en hornacina frente al Edificio de La Bolsa en el Casco Viejo. Gracias virgencita, porque el vino está en mi vaso, y en su sitio tengo el hígado y el bazo.

Los limpiadores de Bilbao, también premiados
Los txikiteros dan gracias por estar un año más, y se acuerdan de los que ya no están. Defienden el txikiteo como espacio de cohesión social e identidad bochera.

Y dan los premios a los baluartes de tales valores. Ayer, la sociedad Txikitero Artean entregó sendos Txikitos de Honor al humorista Andoni Agirregomezkorta y al Servicio de Limpieza del Ayuntamiento de Bilbao. «Bravo por dar el Txikito a un giputxi y por decir mi apellido dos veces sin trabarse», señaló un simpático Agirregomezkorta.

Al vaso no se le pone tapón. Se bebe rápido. La tapa se pone en la cabeza, con la txapela. Así lo hizo Azkuna ayer, en la entrega de premios. Txapela en la cabeza y tapón a la botella, al botellón.

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