Los alumnos que sufrieron presuntos abusos sexuales por parte del antiguo profesor Jesús I. R., que impartió clases en 2007 en el colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, describieron durante la exploración psicológica que se les practicó tras llegar el caso a los tribunales los diversos tocamientos a los que les sometió entre enero y junio de 2007 su tutor, quien aprovechaba los exámenes, las clases de apoyo y los recreos de los niños para vejar a sus alumnos.

Los magistrados de la Audiencia Provincial de Madrid visionaron en la sesión de la charla que mantuvieron varios psicólogos con las supuestas víctimas del docente. La audición de la exploración sirvió de principal fundamento para que la fiscal mantuviera su petición de 14 años de prisión para Jesús I. R. por dos delitos continuados de abuso sexual y dos de posesión de material pornográfico infantil.

El pasado miércoles, el procesado negó los abusos sexuales, aunque admitió que fotografió a uno de los niños sus partes íntimas. "Sujeté el móvil con la mano derecha y con la izquierda le bajé el pantalón", relató. "Borré la foto cuando fui consciente de lo que había hecho. Me daba vergüenza de mí mismo. Fue una sensación muy extraña. Me sentí sucio. Me sentí mal", confesó a la Sala.

"Jesús prohibía en los exámenes mirar hacia atrás y me tocaba. Lo hacía con el codo".

"Jesús prohibía en los exámenes mirar hacia atrás y me tocaba. Lo hacía con el codo por encima de la ropa", relató uno de los niños, quien sostuvo que el profesor hacía lo mismo con otros tres alumnos de la clase. "Siempre hacía lo mismo. Nos mandaba a la última fila y nos tocaba. Cuando me lo hacía a mí, luego iba a G., J., C. y M.A.", recordó, añadiendo que a "C. le subía sólo al tatami que hay en la planta de arriba".

Según su testimonio, los abusos sexuales se produjeron en cinco ocasiones, entre enero y junio de 2007. En un principio, decidió no contar lo sucedido a su madre, puesto que Jesús le amenazó la primera vez que le tocó con hacer "mucho daño" a su familia si decía algo. La madre de este alumno notó durante meses un comportamiento extraño en su hijo.

Un día, unas madres le comentaron en la puerta del colegio que Jesús estaba acusado de abusar de un alumno. Entonces, sospechó que su hijo podría ser también una víctima del docente.

Por otro lado, otro de los menores contó que vivió tres episodios de abusos sexuales. La primera vez, su tutor le pidió que le acompañase a clase durante un recreo. "Me metió la mano donde hacía pis y me la apretujó. Yo me movía mucho para que sacase su mano. Estuvo así durante una hora", recordó. En una segunda ocasión, el profesor le comentó que subiera con él al gimnasio, donde le levantó la camiseta, le bajó los pantalones y le fotografió sus órganos genitales. "Se lo conté a mamá. Tuve dolor durante varios días", señaló.

"Me metió la mano donde hacía pis y me la apretujó"
El último episodio se produjo durante uno de los exámenes del curso. El acusado le colocó en la última fila de la clase, lo que aprovechó para meterle la mano "por el culete". "Dijo que quién se diese la vuelta, le suspendería el curso", recordó el niño, quien subrayó que su tutor "no se comportaba igual con los demás niños de la clase". "Yo lo veía mal", añadió.

En la prueba pericial, el psiquiatra Tomás Ortiz Valero, que examinó al acusado en la prisión, expuso que padece "un trastorno obsesivo compulsivo hacia los menores", si bien insistió en que esta patología no le impide saber discernir entre el bien y el mal de sus actos.

Además, los peritos informáticos que comparecieron certificaron que en la CPU que se le incautó en el registro de su domicilio se encontró diverso material informático de su uso exclusivo, el cual compartía con otros equipos informáticos. Además, el agente que analizó la tarjeta de memoria de su móvil ratificó que en el análisis se recuperó la fotografía que el procesado había tomado a uno de los menores.