Incautación
Se han intervenido casi 50 kilos de cocaína, cuyo valor en el mercado ascendería a 1,7 millones de euros.

La Policía Nacional ha desarticulado una organización de traficantes de cocaína que pagaba a sus correos o mulas 5.000 euros, en una operación en la que han sido detenidas 16 personas en varias provincias españolas.

Según ha informado este jueves la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil, los arrestos se han llevado a cabo en varias provincias españolas, además de en Lisboa, Bruselas y Birmingham (Reino Unido).

Los supuestos delincuentes usaron el dinero para edificar hoteles en sus países de origen
La organización, que contaba con importantes contactos con suministradores de droga de Sudamérica y Centroamérica, disponía de capacidad suficiente para
mover 10 kilos de cocaína a la semana.

A lo largo de la investigación se han intervenido casi 50 kilos de esta sustancia, cuyo valor en el mercado ascendería a 1,7 millones de euros.

Los detenidos habían invertido la mayor parte de los beneficios obtenidos en sus lugares de origen, donde han construido hoteles y mansiones. Los arrestados en Málaga son nueve, entre ciudadanos españoles, nigerianos, lituanos y malayos.

En Sevilla fue arrestado Christopher E.E., nacido en Lagos; en Bilbao el español Daniel S.R., y en Madrid, Umathevi M., nacida en Malasia.
Mientras, en Lisboa (Portugal) se apresó a dos mujeres de nacionalidad malaya ; y dos españoles en Bruselas (Bélgica)y en Birgmingham (Reino Unido).

 

Los cabecillas estaban en Málaga

Las investigaciones se iniciaron en Roquetas de Mar (Almería), donde estaba asentada la organización. Poco después se trasladó a Málaga, donde se convirtió en uno de los principales suministradores del barrio de La Palmilla.

Desde allí, los dos máximos responsables de la organización se encargaban de los contactos con organizaciones extranjeras que les suministraban la droga. Mientras, sus lugartenientes gestionaban los viajes de los "correos" y organizaban el almacenamiento y distribución de la cocaína.

Las mulas hacían dos o tres escalas en distintos aeropuertos para dificultar el trabajo de la Policía.

Un hombre se encargaba de la recepción de los correos en los distintos aeropuertos nacionales e internacionales y otro era el responsable de su captación.

Las "mulas" eran de distintas nacionalidades, tanto españoles, como malayos y nigerianos. Como medida de seguridad, los miembros de la organización compraban los billetes de avión en distintas agencias de viajes y por rutas posibles y realizaban un mínimo de dos o tres escalas.

Una vez en España el intercambio de drogas y dinero se realizaba en lugares que la organización consideraba seguros, como hoteles, hostales o pensiones. Para realizar los pagos de la cocaína empleaban, entre otros medios, las empresas de envío de dinero.

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