El reto de Christian

Para cruzar el estrecho de Gibraltar a nado no sólo hay que ser un buen nadador.
A Christian lo patrocina una conservera de pescado (Ubago).
A Christian lo patrocina una conservera de pescado (Ubago).
Martín Mesa
Hay que tener un espíritu sólido y sereno, ser valiente pero no temerario, mirar el camino tanto como la meta.

Christian Jongeneel Anderica, malagueño de 31 años, se sorprende cuando sus compañeros de trabajo (es ingeniero forestal en Egmasa) le muestran su admiración. Los héroes de la vida real casi nunca son conscientes de serlo.

Él, nadador desde los cinco años, encuentra natural asumir un reto como cruzar a África y volver. Está preparado. Ya ha cubierto el trayecto Tarifa-Marruecos. Tardó cinco horas y fue el nadador número 94 en conseguirlo. Si las corrientes lo permiten, su nombre será el tercero en la lista de los que han logrado ir y volver. «La primera fue una mujer», apunta.

En principio, el reto se consumará el próximo domingo, pero todo depende del viento, «porque puede acabar en Egipto», exagera Jimmy Mediano, nadador y amigo. La fecha ha revoloteado varias veces empujada por el aire caprichoso, como un sombrero o una hoja. Christian no se altera por ello. Acepta que las reglas las ponen los elementos. «Éste puede ser sólo el primer intento».

Mientras, entrena todos los días en la piscina y en mar abierto, de Pedregalejo al puerto de El Candado o al puerto de Málaga, y vuelta. En el Estrecho se ven cetáceos y delfines, pero aquí pasa más miedo. «Las motos de agua y las lanchas me han dado más de un susto».

Su novia y sus amigos lo acompañan en piragua cuando pueden. Todos están entusiasmados. ¿Qué pasará cuando lo consigas? «No sé, ya vendrá algo. Esto salió un día medio en broma». También monta en bici y en piragua. Puede venir cualquier cosa.

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