¿Qué es el ‘ayuno de dopamina’ de moda en Silicon Valley? ¿Sirve para algo?

  • Según esta práctica, si nos alejamos por un tiempo de actividades placenteras, reduciremos nuestros niveles de dopamina y nuestro cerebro será más productivo.
  • No tiene evidencia científica y los expertos aseguran que no es posible controlar los niveles de dopamina a voluntad.
Una de las cosas que recomienda esta páctica es 'ayunar' de las nuvas tecnologías y las redes sociales.
Una de las cosas que recomienda esta páctica es 'ayunar' de las nuevas tecnologías y las redes sociales.
William Iven / Pixabay

Silicon Valley es conocido en el mundo como la cuna del desarrollo tecnológico mundial, donde nacen las ideas más brillantes e innovadoras del mundo digital. Sin embargo, a menudo también es el lugar desde donde se extienden las ideas y prácticas ‘saludables’ más excéntricas y pseudocientíficas. Es el caso del consumo de agua cruda, el ayuno intermitente o lo que llaman el ‘ayuno de dopamina’, que consiste, a grandes rasgos, en ‘ayunar’ o alejarnos durante un tiempo de determinadas actividades placenteras, como comer determinadas cosas, el alcohol, el sexo, etc., para ‘reiniciar’ nuestro cerebro y que este sea más productivo.

Rafael San Román, psicólogo de la aplicación ifeel, nos da su punto de vista sobre una práctica que también se está poniendo de moda en nuestro país.

Qué es el ‘ayuno de dopamina’ y en qué basa

Según su precursor, el psicólogo e inversor tecnológico Cameron Sepah, el ‘ayuno de dopamina’ (dopamine fasting, en inglés) se basa en la premisa de que estamos tan sobreestimulados que segregamos más dopamina de la recomendable. Esto hace que nos volvamos tolerantes a sus efectos y que nuestro cerebro se sature y sea menos productivo. Por tanto, si eliminamos las actividades que nos hacen producir esta dopamina, nuestros niveles caerán. 

Estas actividades son, sobre todo, las que nos producen placer, “lo que dicen los seguidores de esta práctica es que viene bien al organismo, cada X tiempo, someterse a lo que ellos llaman un ‘ayuno de dopamina’, es decir, restringir al máximo las actividades que proporcionan placer o satisfacción, como usar las tecnologías, las relaciones sociales, el sexo, la comida… para que el cerebro frene su producción de dopamina. Una vez concluido el periodo de ‘ayuno’, mi cerebro volverá a segregar dopamina y a responder a los estímulos a las que ya no respondía porque se había acostumbrado a ellos”, asegura San Román.

¿Podemos controlar nuestros niveles de dopamina?

Desde luego, según afirma Rafael San Román, no como aseguran los seguidores del método, pues “los niveles de dopamina no son controlables tan deliberadamente por la persona, porque el cerebro funciona al margen de lo que hagamos. Además, la dopamina no tiene una única función ni se segrega solo ante una estimulación positiva”. 

Y es que, la dopamina no es ni mucho menos, una sustancia perjudicial para el organismo, pues entre sus funciones, además de estimular el deseo de placer, están funciones motoras, de la memoria, la motivación, la recompensa, el aprendizaje, la atención, los estados de alerta… e incluso interviene para que nos enamoremos o para que la mama produzca leche materna. 

Es decir, “que cuando haces un ‘ayuno de dopamina’ no sabes lo que estás haciendo realmente. Tú puedes llevarlo a cabo y que tu organismo tenga alguna reacción que a ti te haga sentirte mejor, pero de ahí a que sea porque han descendido tus niveles de dopamina…”, advierte. El ayuno total de dopamina es, por tanto, desde el punto de vista neurocientífico, inimaginable, pues su producción está regulada por demasiados parámetros fisiológicos y psíquicos. “Los estímulos externos influyen en la actividad cerebral, en los neurotransmisores que segrega, las hormonas… pero decir que dejar de hacer determinadas cosas pueden influir directamente en el nivel de dopamina que segrega nuestro cerebro no es científico, sobre todo porque no se sabe de qué nivel se partes ni a qué nivel llegas”.

Además, suponiendo que fuera así y que nuestros niveles de dopamina sí descendieran, ¿no estaríamos perjudicando otras funciones corporales y, por tanto, nuestra salud?

Aunque se la suele relacionar como la causante de las sensaciones placenteras, la dopamina es una neutransmisor que tiene muchas otras funciones, pues actúa en distintos procesos mocionales, cognitivos e incluso motores.
Aunque se la suele relacionar como la causante de las sensaciones placenteras, la dopamina es un neutransmisor que tiene muchas otras funciones, pues actúa en distintos procesos emocionales, cognitivos e incluso motores.
Gerd Altmann / Pixabay

Más que ayuno, habituación

Sin embargo, la premisa de la que parte el ‘ayuno de dopamina’ sí tiene una base científica, y es que nuestro cerebro acaba habituándose a determinados estímulos “en el aprendizaje humano hay un fenómeno muy fácil de entender, que es la ‘habituacion’, que consiste en que, si estamos sometidos repetidamente a un mismo estímulo, la respuesta a ese estímulo va decayendo.

Entonces, si interrumpo la repetición del mismo estímulo, y lo retomo en un tiempo, vuelve a recuperar sus características de novedoso y también su respuesta”. 

Es decir, si me abstengo de ciertas actividades placenteras, las disfrutaré más cuando las retome antes de volver a habituarme a ellas. “Eso es en realidad lo que hay detrás del ‘ayuno de dopamina’”, un concepto o nombre un tanto excéntrico y llamativo que, en realidad, juega con las ideas de “habituación”, “desintoxicación” y de “disfrute por contraste”.

La productividad por encima de todo

La finalidad última de este ayuno, según sus defensores, es que nuestro cerebro sea más productivo, no persigue el bienestar psicológico de la persona que lo practica, sino rendir más en el trabajo, algo que chirría a los oídos de los psicólogos, “mejorar la productividad o ser más creativos no es malo, ni mucho menos, pero ¿para quién es bueno, para mí o para la empresa en la que trabajo? ¿Para ser más productivo hay que hacer este tipo de ‘piruetas’? ¿Meterse en una cueva, dejar de comer, de relacionarte, de coger el móvil…?”, se pregunta San Román. “cuanto más sano estás, más productivo eres, pero no confundamos mejorar mi salud con supuestamente mejorar mi productividad, porque uno puede producir mucho a costa de su salud o a pesar de su mala salud”. No es que el ‘ayuno de dopamina’ sea malo para la salud, esto aún se desconoce, sino que lo pasa por alto, algo comprensible en un ambiente en el que la productividad está por encima de casi todo, “un entorno empresarial muy específico, donde trabajan personas de un sector muy determinado, muy exigente, que compite mucho, que trabaja mucho… donde cualquier herramienta para dar un poco más de ellos, les entusiasma, pero estamos hablando de productividad, no de salud”, advierte.

¿Son buenos los ‘ayunos’ de tecnología?

Descansar y desconectar de las nuevas tecnologías, de las redes sociales, etc., -actividades de las que este método recomienda ‘ayunar’- es algo que siempre le viene bien al cerebro, pero no para influir en la secreción de dopamina, sino por mero sentido común “lo más sano siempre es relacionarse con seres humanos y no a través de la tecnología, que es maravillosa, pero usada con moderación. Así que, más que ‘ayunar’ de nuevas tecnologías, hay que usarlas bien. Si las usas con moderación, no necesitas dejar de hacerlo. Es mucho peor estar pegado el whatsapp 15 horas, y luego dejar de hacerlo de repente durante un tiempo para luego engancharte otra vez… no tiene sentido”, asegura.

Y es que, la moderación es la base de la salud, también en el trabajo, “si te comportas en tu vida cotidiana de una manera moderada, no tendrás que hacer piruetas estrafalarias para nivelar tus niveles de dopamina porque, además, esos niveles no se regulan con dejar de hacer cuatro cosas. Al fin y al cabo, el ser humano para estar sano y feliz, necesita comer cosas ricas, estar con gente, escuchar música que le gusta… No trabajar cada vez más y luego meterse en una cueva, hacer eso que llaman ‘ayuno de dopamina’ para producir más. No es necesario ni eficiente. Otra cosa es que tu trabajo te exija llevar unos hábitos completamente estrafalarios para luego exprimirte más”, asegura tajante.

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