Marta Robles: "Me resulta imposible pensar que el alquiler de carne humana pueda ser un trabajo"

La periodista y escritora Marta Robles explora algunos de los rincones más oscuros de la sociedad en la novela 'La chica a la que no supiste amar' (Espasa), como es la trata de mujeres. La autora destaca su intención de reflexionar acerca de una realidad a la que se ven sometidas muchas víctimas y se inclina por la postura abolicionista sobre la prostitución: "Me resulta imposible pensar que el alquiler de carne humana pueda ser un trabajo".
La escritora y periodista Marta Robles
La escritora y periodista Marta Robles
PLANETA - Archivo

Así lo ha aseverado la escritora, en una entrevista concedida a Europa Press, con motivo de la presentación en València de la obra, ganadora del Premio 2019 de Narrativa Castellón Letras del Mediterráneo.

En 'La chica a la que no supiste amar', el detective y exreportero de guerra Tony Roures vuelve a embarcarse en una aventura, en esta ocasión después de recibir la visita de un viejo amigo, Alberto Llorens, un fotógrafo al que creía felizmente casado con una rica empresaria de Castellón. La triste realidad, según le cuenta, es que tiene problemas conyugales y se ha convertido en un asiduo del club de alterne más famoso de todo el Mediterráneo español.

Allí conoció a Blessing, una joven nigeriana, atada a una organización de trata por la deuda del viaje y un ritual de vudú. Tras ser chapuceramente operada de un cáncer de mama, se convierte en "mercancía estropeada" y es asesinada. Comienza una peligrosa investigación que revelará una trama criminal de trata de mujeres.

Robles subraya la tragedia de las mujeres nigerianas prostituidas que son consideradas "el último escalafón", entre otras razones a causa del racismo. La novela, ambientada principalmente en Castellón y Benicàssim, contiene suspense, mucha música y una reflexión sobre el grado de "complicidad" de la propia sociedad, sobre todo de "la responsabilidad de los puteros en esta compraventa de carne humana".

No obstante, aclara que no quería hacer un libro sobre la trata, sino aportar su "pequeño grano de arena" para el debate que conduzca a una vía de solución. "Gracias a la labor de muchas personas este es ahora un tema de actualidad que nos hace reflexionar pero eso no significa que esté todo resuelto. Por el momento, pasan muchas cosas. Se supone que el nuevo gobierno tiene una sensibilidad pero hay mucha controversia", razona.

"LAS MISMAS ALIMAÑAS QUE EN LAS GUERRAS"

La autora añade que el hecho de que su detective protagonista sea un antiguo corresponsal de guerra le proporciona la mirada especial del que sabe que "todos, en una medida u otra, podemos hacer cosas terribles llevados al límite". "Pero lo más terrible -continúa- es que en medio de una sociedad ordenada y pacífica pueda haber las mismas alimañas que en las guerras".

Sobre la elección del escenario, Robles incide en que la acción podía desarrollarse en cualquier otro lugar, pero que se decantó por un lugar como Benicàssim, donde hay cosas tan bonitas, para poner de relieve el contraste entre la belleza y la miseria. "Confrontar los dos extremos nos hace ver la realidad mejor", afirma.

Marta Robles considera que la novela negra es "idónea" para retratar la sociedad "y por eso tiene tantísima aceptación, sobre todo ahora que ha trascendido los límites del propio género". Y, además permite hacerlo de una forma que engancha. "Frente a algunos popes que piensan que la cultura debe ser aburrida, yo creo que la cultura te lo tiene que hacer pasar bien, moverte y conmoverte y eso no se consigue con un esfuerzo intelectual terrorífico, sino con que la propia lectura genere satisfacción", concluye.

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