El transeúnte solitario

El fortachón Boum Boum, uno de los personajes de Quidam. (FOTO: Cirque du Soleil).
El fortachón Boum Boum, uno de los personajes de Quidam. (FOTO: Cirque du Soleil).
CIRQUE DU SOLEIL

La gente del circo es, ante todo, nómada y vive en función de ese nomadismo obligado. No es casualidad que el nuevo espectáculo que el Cirque du Soleil trae a Barcelona se llame Quidam, que significa transeúnte solitario en latín.

Más de 2.500 espectadores diarios podrán disfrutar hasta el 20 de octubre de la más oscura creación del grupo canadiense, que retrata la incomunicación y el aislamiento que sufre el hombre del siglo XXI.

Una niña llamada Zoé, cuyos padres dedican todo su tiempo de ocio a la televisión y el sofá, es quien nos tiende la mano para sumergirnos en la magia del circo y las emociones.

Dos horas de montaje y media de descanso bajo el Gran Chapiteau, donde se ha instalado un transportador aéreo y una plataforma giratoria.

Dirigido por Franco Dragone, el espectáculo cuenta con un reparto formado por 50 bailarines, acrogimnastas, contorsionistas, payasos, actores, músicos, vocalistas, especialistas en números aéreos y artistas circenses procedentes de más de diez países.

Con música en directo

Música en directo y 250 maravillosos trajes darán color a los nuevos números imposibles que nos harán abrir la boca bajo la carpa.

Trapecios, aros aéreos, combas, cuerdas lisas, diábolos y la rueda alemana permitirán a los artistas volar, saltar y flexionarse como seres de otro mundo demostrando su maestría acrobática y pericia técnica.

Quidam se estrenó en el año 1996 y, desde entonces, el espectáculo se ha presentado en Canadá, Estados Unidos, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Oriente Medio, Corea y México.

* Carpa del Grand Chapiteau (Avda Litoral, esquina de Josep Pla). Hasta el 20 de octubre. Entradas entre 35 y 70 euros.

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