Facultad
Entrar a estudiar de rebote. LUIS FRUTOS

«Por no tener en cuenta la aptitud y la vocación estamos sufriendo a médicos que no valen para la medicina, a jueces que no sirven para la justicia, etc.». Así recuerda el psicólogo, pedagogo y profesor de la Universidad Complutense Valentín Martínez-Otero las palabras del médico y filósofo Juan Huarte San Juan. Fue ya en 1576 cuando el patrono de los psicólogos advertía del peligro que entrañaba no tener en cuenta la vocación y las aptitudes.

Estamos sufriendo a médicos que no valen para la medicina

En el siglo XXI, el problema, en este sentido, no ha variado tanto: jóvenes que estudian carreras por obligación más que por vocación al no llegarles la nota. Por una décima alguien puede tener que renunciar a ser médico, y lo que es peor, y así lo señala Martínez-Otero, «la sociedad pierde a un gran profesional».

En estas fechas (en septiembre son pocas las plazas que quedan) algunos jóvenes se ven obligados a elegir una carrera diferente a la que realmente desean.

Consecuencias

«Frustración significativa, sufrimiento, baja autoestima, decaimiento, incluso síntomas depresivos o depresión» son algunas de las consecuencias que puede acarrear no poder estudiar lo que uno siente como su vocación. Entendiendo por vocación no sólo el interés por algo, sino las aptitudes reales que se tienen para ello. Pero hay formas de sobreponerse y autorrealizarse.

La mejor manera de sobrellevar la situación es no quedarse de brazos cruzados

La mejor manera de sobrellevar la situación es no quedarse de brazos cruzados, pues en la inactividad está el riesgo de no superar la frustración. Lo más recomendable sería buscar algunos estudios o actividades dentro del mismo campo vocacional del estudiante.

Un sistema más humano

El hecho de que quedemos reducidos a una nota y que un número decida nuestro futuro profesional es un problema que no parece tener fácil solución por el momento. Pedagogos y otros expertos relacionados con la educación consideran que una manera de lograr que la sociedad no pierda a grandes profesionales sería revisar de modo personalizado los casos de verdadera vocación y aptitudes. Para ello proponen como primer paso entrevistar en profundidad al alumno, además de contar con la ayuda de orientadores educativos que ayuden a resolver los casos dudosos.