Limpieza grafitis
El servicio de limpieza elimina un insulto de un muro

Vistas por algunos como actos de vandalismo y por otros como arte urbano, las pintadas que adornan las calles de la ciudad son eliminadas diariamente por dos equipos del servicio de limpieza del Ayuntamiento.

Fachadas, bancos, papeleras e incluso monumentos y estatuas sufren el deterioro provocado por las pintadas. Y es que cualquier lugar es bueno para dejar la marca, ya sea con sprays, rotuladores o pintura.

Parquesol es el barrio donde más pintadas se hacen, seguido de Las Delicias y La Rondilla. El centro suele estar más cuidado por su carácter turístico, y en épocas puntuales tiene un refuerzo de limpieza.

Su trabajo comienza cuando les llega un aviso. Entonces se ponen manos a la obra. «No damos abasto, los grafiteros son más rápidos que nosotros. Limpiamos una pintada y al día siguiente la vuelven a hacer», explica el capataz, que lleva en el servicio de limpieza 20 años.

«Hay que diferenciar entre firmas, garabatos,y los buenos grafitis , estos últimos escasos». Sólo cuando se encuentran con pintadas bonitas y bien hechas las respetan, a no ser que reciban alguna denuncia. De hecho, existen zonas con muros destinados a los grafitis entendidos como arte.

«Lo más raro que he visto han sido pintadas alusivas contra personas. Lo más común pintadas contra el alcalde, y en la época de elecciones las pintadas aumentan»,explica el capataz, que es experto en su eliminación, una tarea nada fácil.

Al día quitan unos 20 grafitis, y con el presupuesto del Consistorio (300.000 euros al año) emplean métodos como la pintura, pistolas con agua y arena a presión, disolventes o decapantes, dependiendo del material. Lo que más cuesta quitar son las pinturas sobre mármol.

«Lo más trabajoso es utilizar la pistola de arena a presión y lo más rápido es la pintura», explica el capataz.

27 infracciones por pintadas

Hacer pintadas en las calles de la ciudad se considera una infracción que está tipificada como falta. Las multas que se imponen a los grafiteros van desde los 750 a los 1.500 euros. La gravedad del delito y el hecho de si se ha producido reiteración son los criterios que marcan el importe.

En el caso de grafitis realizados en monumentos, se trata de un delito contra el patrimonio, en cuyo caso se exige la comparecencia de su autor en la comisaría. En el 2007 se han registrado un total de 27 infracciones por pintadas.

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