El final de verano ha traído el lleno a los centros coruñeses de recuperación de puntos del carné. Sólo para el mes de septiembre, en Aula Nosa –la única autoescuela de la ciudad donde se imparten cursos– ya hay 40 inscritos, el doble de alumnos de los que suele recibir un mes normal (entre 15 y 20 conductores).

Sus vecinos santiagueses se mueven en unas cifras todavía más llamativas: desde el pasado julio se registraron cerca de 300 solicitudes en las autoescuelas, aunque los cursos se imparten en las instalaciones de la Dirección General de Tráfico (DGT) en el polígono de Tambre.

Este aluvión, según Manuel Maceiras, responsable de Aula Nosa, se explica por el calendario y por los trámites administrativos. Es en vacaciones donde, asegura, hay más sanciones entre los conductores, pero también cuando las aulas están más vacías; los conductores no parecen dispuestos a aprovechar sus días libres para ‘reeducarse’ al volante.

Además, es ahora cuando las sanciones empiezan a hacerse firmes (no cabe recurso) tras la entrada en vigor de la norma, en julio de 2006.

Lentitud burocrática

Una de las críticas que ha recibido el modelo es que hay infractores que pueden seguir conduciendo sin puntos por la lentitud en la tramitación de las notificaciones, en muchos casos superior a un año de burocracia.

Con todo, y a pesar del incremento de matrículas, Maceiras asegura que todavía no hay problemas para conseguir plaza en el centro, que programa los cursos en función de la demanda que tienen cada mes.

Y esta temporada se avecina un panorama en las aulas nunca visto antes. Lo cierto es que, desde su entrada en vigor, según la DGT, ya se ha superado la barrera de los 100.000 puntos retirados en A Coruña, y más de 30.000 conductores han perdido alguno de ellos en su carné.

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