Maruja Torres
La escritora, en un acto promocional. AGENCIAS

La escritora y periodista Maruja Torres visitó ayer la Expo de Zaragoza para hablar de cómo aprendió a ahorrar agua tras vivir en el conflictivo Líbano. Subraya  que hay que modificar los hábitos de consumo ante el cambio climático, del que el agua es la "avanzadilla" y el "gran aviso".

En Beirut Maruja Torres dependía de un pequeño depósito de agua
"Cuando hago un pis cargado por la mañana no tiro de la cadena, espero varias horas con la ventana abierta. Yo no me ducho cada día, no soy tan guarra como para necesitar ducharme cada día. Yo me hago abluciones", ha señalado a los medios de comunicación.  "Me 'abluciono' las partes contratantes y cada tres días me meto una ducha con cuidado", ha apostillado

La escritora barcelonesa, que ha sido corresponsal en distintos conflictos bélicos, como los del Líbano y la invasión de Panamá por el ejército estadounidense, ha recordado que en Beirut dependía de un pequeño depósito, que debía racionar correctamente para que el Gobierno no le birlara el agua y no verse obligada a comprársela a empresas privadas.

En un encuentro con periodistas antes de participar en un debate con lectores en el auditorio de la Tribuna del Agua, Maruja Torres se ha declarado "asustada" ante la amenaza climática y ha sostenido que el ser humano, "por usar un verbo fino", ha "pateado" el planeta.  Y lamenta que "una cosa tan hermosa" como ver fluir el chorro de agua y perder el tiempo con el "pescadito" bajo él, "ya no puede ser". "A eso no tenemos ningún derecho -ha proseguido-, por nuestros hijos y por los hijos de nuestros hijos".