Citroën reduce carga de trabajo debido a la crisis

  • Las dos líneas de montaje pararán en agosto
  • De momento, la plantilla no corre peligro
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La planta de la multinacional PSA Peugeot Citroën de Vigo reducirá la carga de trabajo de su plantilla debido al descenso en la venta de vehículos, como consecuencia de la crisis económica, y para ello ha modificado su calendario de producción. Así, según confirmaron fuentes de la empresa a Europa Press, las dos líneas de montaje, M1 y M2, pararán durante las cuatro semanas de agosto, como hacen los proveedores de la planta, a pesar de que inicialmente estaba previsto que la M1 (la que fabrica la Berlingo y la Peugeot Partner) tuviera actividad.

Esta medida, motivada por una "revisión del programa de producción", incluye también la paralización de la actividad durante los viernes del mes de septiembre, haciendo uso de lo que la empresa denomina "días de adecuación", que se descuentan de la bolsa de horas que tienen los trabajadores. "Son mecanismos de flexibilidad ya previstos, y es una medida habitual", insistieron fuentes de la factoría, que evitaron precisar el número de vehículos que dejarán de fabricarse.

Por su parte, los sindicatos cifran en unos 12.000 los coches que quedarán sin fabricar, aunque aclaran que, de esos, en torno a la mitad ya no se iban a producir porque la línea M2 "ya tenía previsto parar las cuatro semanas de agosto". Así, el delegado de UGT, Rubén Pérez, precisó que la M1 dejará de montar 5.200 coches en esa semana que, finalmente, será de vacaciones.

"Cambios bruscos"

Los sindicatos denunciaron que la dirección dela factoría planteó esta medida "de un día para otro" y recordaron que, hace menos de un mes, la intención de PSA Peugeot Citroën era que sus empleados acudiesen a trabajar los domingos (por primera vez en la historia de la planta) y ahora se toma la medida contraria. "Hemos pedido explicaciones por estos cambios bruscos en la programación pero nadie nos las ha dado", explicó Rubén Pérez.

Según explicaron los representantes de los trabajadores, el motivo argumentado por la empresa es el descenso de ventas que "empieza a afectar de forma importante a mercados como el francés", lo que repercute directamente en la factoría viguesa, que destina el 80 por ciento de su producción a mercados exteriores.

El delegado de la CIG, Henrique Pérez, criticó que la empresa "achaca los cambios a la crisis" lo que, en su opinión, no justifica la toma de decisiones "tan repentina", ya que "la crisis se viene gestando desde hace tiempo". Además, señaló que estas medidas de reducción de producción se prolongarán "con toda probabilidad" hasta final de año.

En todo caso, los representantes sindicales coincidieron en señalar que la nueva planificación de la producción "no afectará a corto plazo a la plantilla", ya que existen mecanismos de flexibilidad para "adecuar" la carga de trabajo. Así, los representantes de CIG y UGT subrayaron que "no van a tocar a los fijos", aunque sí podría haber una reducción "no significativa" en el número de empleados eventuales.

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