Pavel tiene 39 años y alcanzó la cumbre del ciclismo mundial en 1996 cuando ganó el Giro de Italia. Actualmente reside en Córdoba con su mujer y abrirá un hotel en el centro.

¿Cómo llegaste hasta Córdoba?

Principalmente, porque mi suegra nació en el Valle de los Pedroches y, además, a mi mujer y a mí nos gusta el estilo de vida de Córdoba y sus costumbres.

Tiene proyectos en la capital, ¿verdad?

Sí, mi mujer, que es cordobesa, y yo estamos pensando abrir en otoño un hotel en la judería. Será un establecimiento pequeño y acogedor. Nos hemos encontrado con sorpresas porque hay que cumplir muchos trámites.

¿Qué es más difícil, subir un puerto de montaña o gestionar un hotel?

En el deporte, el entrenamiento y los controles eran duros pero la hostelería es otra historia diferente que no puedes controlar tanto y que nunca sabes cómo va a salir el negocio.

¿Qué le ha aportado el ciclismo en su vida?

El ciclismo ha significado muchísimo en mi vida. Siempre he querido entrenar para ganar más. Conseguir el Giro me dio muchas posibilidades tanto en el deporte como a la hora de conocer mucha gente.

¿Sigue practicándolo?

Sí, lo práctico por mi salud. Monto en bici de montaña por la Sierra de Córdoba porque a la vez hago turismo por la sierra.

¿Es más dura la 101 de Ronda o la de la Brigada de Cerro Muriano?

He participado en ambas y puedo decir que la de Cerro Muriano es más dura porque no hay tramo para descansar.

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