Los cuatro estudiantes con el satélite
De izquierda a derecha, Vicente, Manuel, David y Javier. BEGOÑA GÓMEZ

La posibilidad de construir satélites y ponerlos en órbita no sólo está al alcance de los científicos de la NASA o la Agencia Espacial Europea.

David, Manuel, Javier y Vicente, alumnos de ingeniería electrónica y de informática de la Universitat de València, lo hicieron con éxito el mes pasado con un CanSat (satélite en miniatura) que construyeron con sus propias manos y que tan sólo les costó 200 euros.

Según cuenta David, «lo hicimos todo con materiales caseros, salvo el GPS que llevaba para poder guiarlo». Éste proyecto fue uno de los 12 que participaron en la primera Competición Internacional de CanSat organizada por la Universidad Politécnica de Madrid.

David comenta que «se presentaron un total de 12 equipos, diez españoles y dos de Malasia, y quedamos los segundos, por detrás de la Politécnica de Barcelona».

La competición consistía en «crear un satélite que no pesara más de 350 gramos. Una vez logrado, nos reunimos todos los equipos en Madrid. Allí, los metieron en un cohete, los lanzaron a unos 600 metros de altura y los dejaron caer», explica.

Nuestro sueño sería llegar a trabajar en la Agencia Espacial Europea y encontrar vida en otros planetas", dice David.


Acto seguido, «tenía que desplegarse el paracaídas, aterrizar y una vez en tierra, lo teníamos que guiar a un punto que nos habían marcado previamente mediante unas coordenadas. Para ello, le instalamos unas ruedas».

Pero la aventura de estos cuatro jóvenes apasionados por el espacio no termina aquí. De hecho, ya están trabajando en la mejora de su CanSat «para poder lograr el primer premio el año que viene que supondría viajar a una estación de la Agencia Espacial Europea en Francia y ver cómo se lanzan auténticos satélites espaciales».

Además, el grupo trabaja también en la creación de otro prototipo: «dentro del mismo concurso, hay otra modalidad de satélites telemétricos que toman una serie de medidas desde el aire hasta que aterriza».

Sin embargo, el verdadero sueño de todos ellos sería «lograr una beca que hemos pedido para trabajar en la Agencia Espacial Europea y quién sabe si algún día seguir los pasos del mismo Pedro Duque o encontrar vida en otros planetas, aunque sabemos que en el sistema solar es complicado, se seguirá intentando», sentencia David.

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