Tony y Cherie Blair
Cherie junto a su marido, Tony Blair, en una imagen de archivo. ARCHIVO

La señora de Blair, Cherie, no fue educada para la discreción. Así lo revela en la primera entrevista que ha concedido tras la publicación de sus memorias, las cuales podrían costarle su puesto de trabajo como jueza.

En el libro, del que varios diarios ya están dando a conocer extractos, la ex primera dama británica no duda en relatar desde episodios muy íntimos de sus diez años en Downing Street hasta su opinión sobre George Bush.

Puedo entender que Monica Lewinsky se sintiera atraída por Bill Clinton

En concreto, el
Telegraph se hace eco de las reflexiones de Cherie Blair sobre el aireado caso Lewinsky. Para la británica, que la entonces becaria de la Casa Blanca, Monica Lewinsky, cayera en las redes de Bill Clinton es algo "comprensible".

"Bill Clinton es tremendamente carismático, tiene la virtud de agradar a todo el mundo y de hacerles sentir que despiertan su interés", explica en uno de los capítulos. Sin embargo, Clinton fue "estúpido" al liarse con una empleada. Eso hizo mucho daño a su esposa, afirma Blair.

Para Hillary sólo tiene buenas palabras: "Si me impresionaba antes, ahora me impresiona aún más".

Cherie Blair también contrapone la hospitalidad que recibió por parte de los Clinton con la actitud más ruda del presidente de Estados Unidos, George Bush. Según el libro, Tony Blair estaba determinado a mantener una buena relación con el sucesor de Clinton, a pesar de desaprobar sus ideas republicanas.

Bush es muy divertido

Sin embargo, la abogada destaca también el sentido del humor del actual presidente estadounidense. "George es realmente divertido, encantador y con un agudo sentido del humor", escribe en otro capítulo.

Esto no quita para que se muestre totalmente en contra de su decisión de invadir Irak, decisión que su marido apoyó.

Los relatos sobre su relación con los dirigentes políticos de la última década se alternan con otros de corte más íntimo y personal, como el de que su marido le propuso matrimonio mientras ella fregaba el suelo del baño, o que concibieron a su cuarto hijo haciendo el amor en el castillo de la Reina en Balmoral porque se "olvidaron los condones".