Solo un tercio de los semáforos de Sevilla están adaptados para las personas invidentes

  • Actualmente hay operativos en la ciudad 400 semáforos con dispositivo acústico y el Ayuntamiento prevé llegar a 600 este año.
  • Raquel Gómez es una joven invidente que lleva diez años pidiendo al Consistorio un semáforo adaptado.
Una mujer ayuda a Raquel a cruzar por un paso sin semáforo acústico.
Una mujer ayuda a Raquel a cruzar por un paso sin semáforo acústico.
FERNANDO RUSO

Raquel Gómez tiene 33 años. Cada día necesita cruzar el paso de peatones de la avenida Carlos V que la lleva hasta el metro, medio en el que se traslada hasta el trabajo y, cuando regresa, de nuevo tiene que atravesar este punto para coger el autobús de vuelta a su casa. El problema es que dicho semáforo no cuenta con dispositivo acústico y Raquel tiene que esperar a que alguna persona la ayude a cruzar, porque esta joven sevillana es invidente.

"No me atrevo a hacerlo sola porque tengo miedo de que me atropellen", cuenta a 20minutos, tras explicar que lleva "diez años solicitando al Ayuntamiento que instalen un semáforo sonoro" en este enclave del Prado de San Sebastián –por donde además de coches y autobuses, también pasa el tranvía– sin que hasta la fecha hayan atendido su petición. Sí lo han hecho con otras solicitudes en otros puntos de la ciudad, reconoce, pero no en este cruce. "Parece que haya que mendigar para que lo coloquen", continúa Raquel, que considera que todos los semáforos "deberían venir de fábrica" con el dispositivo acústico. Y añade: "Todos los semáforos de la ciudad deberían estar adaptados, es una cuestión de seguridad".

El Consistorio defiende que actualmente hay operativos 400 semáforos con avisadores acústicos, lo que supone algo menos de un tercio de los 1.400 que se estima que aproximadamente hay en la ciudad. Aunque el Ayuntamiento no ha querido facilitar a este medio el dato total de semáforos que hay en la capital, sí prevé que este año se coloquen otros 200 sonoros hasta llegar a los 600, lo que permitirá, tal y como explicó el Consistorio cuando inició el proceso de instalación, adaptar cerca de la mitad de los cruces de la ciudad. Un dato, afirman, que "contrasta con los 20 semáforos que permanecían activos al término del Gobierno" del popular Juan Ignacio Zoido, ya que "más de 300 habían quedado obsoletos, ni funcionaban ni se arreglaban".

En lo que al cruce de Carlos V se refiere, el Ayuntamiento ha explicado a este medio que una vez que se atraviesa la calzada "no hay pavimento podo táctil en la zona que informe al usuario que va a atravesar las vías del Metrocentro, con el peligro que esto conlleva". Por ello, Urbanismo y la ONCE "están trabajando de forma conjunta" para dar una solución a este "punto conflictivo", ya que es un "caso muy concreto que requiere una solución integral" y "no solo colocar" el semáforo.

"Queda mucho por hacer"

La situación "ideal" pasaría porque todos los semáforos de la ciudad fueran sonoros. Así lo explica a este periódico David Reyes, técnico de rehabilitación de la ONCE en Sevilla, que señala que ni esto es así ni parece fácil que "lo sea a corto plazo". Si bien, continúa, dentro del proceso de sonorización de los semáforos de la ciudad, "se han establecido prioridades" atendiendo a zonas de alta densidad de peatones, zonas cercanas a centros de la ONCE, a núcleos de transporte público o centros de salud.

Raquel Gómez espera para atravesar el cruce semafórico de la avenida Carlos V, en Sevilla.
Raquel Gómez espera para atravesar el cruce semafórico de la avenida Carlos V, en Sevilla.

Aunque más importante que la inversión económica, es "la sensibilización hacia las necesidades de mejora de la ciudad", aspecto en el que el Ayuntamiento "ha mostrado su disposición a mejorar lo existente", señala el técnico. Aún así, "queda mucho por hacer". Reyes destaca que se están tomando medidas encaminadas a priorizar al peatón, pero algunas "van en dirección contraria a la accesibilidad", como "la plataforma única" que se han instalado en algunas vías y que supone "un gran problema" para las personas con discapacidad visual, ya que deja de existir la acera y la calzada dejan de ser un "espacio diferenciado".

La solución en este caso pasa por "planificar los nuevos entornos teniendo en cuenta las capacidades de todos los ciudadanos" y no solo de aquellos que "caminan deprisa, suben escalones, escuchan el tráfico y ven e interpretan las señales y los peligros en toda su complejidad".

Reyes explica igualmente que no disponer de semáforos sonoros en determinados puntos "supone no tener plena autonomía en tu día a día" y recuerda que "la persona que carece de visión y quiere ser independiente tiene el mismo derecho a transitar por cualquier espacio que los demás".

Itinerarios peatonales accesibles

Para ello están los itinerarios peatonales accesibles (IPA), cuya fisonomía viene determinada por ley. Una calle no es solo el acerado, tal y como explica el técnico de la ONCE, sino que hay otros elementos a tener en cuenta, como el mobiliario urbano, los árboles o las paradas del autobús. Pero la ley obliga a que se garantice que una calle es accesible y que "se puede caminar con plena seguridad". 

Las calles, explican desde la ONCE, deben tener unas dimensiones de 1.80 metros como mínimo de anchura y 2.20 metros como mínimo de altura, sin ningún obstáculo. Debe discurrir colindante a una pared, ya que "muchas personas con discapacidad visual la utilizan como línea de referencia y seguridad"; debe estar "correctamente iluminada"; y tiene que garantizarse "siempre" la accesibilidad aunque el espacio esté ocupado por una obra o alguna incidencia especial. 

Estos IPA "son un derecho". Reyes lo explica con claridad: "Que la acera sea transitable o que el semáforo suene no es algo que pueda elegirse, es algo con lo que el entorno debe contar independientemente del paso de personas con discapacidad". Y esto es así porque, continúa el técnico de la ONCE, "el concepto actual de accesibilidad no implica que la persona con discapacidad tiene un problema de movilidad y la ciudad se adapta a sus necesidades. Es más bien la ciudad la que debe diseñarse para todas las personas".

Cómo funciona el sistema Pasblue

Activación. Los semáforos se activan a demanda del usuario, bien con un mando a distancia o bien mediante el sistema Bluetooth del teléfono móvil.

Emisión de tonos. Cuando el semáforo se pone en verde para el peatón se emiten tonos de paso, disponiendo el usuario del tiempo completo para cruzar.

Desactivación. Una vez que el peatón ha cruzado, el sistema se desactiva pasando al estado de reposo y sin emitir ningún sonido hasta que vuelva a ser activado, reduciendo así la contaminación acústica y garantizando el derecho al descanso de los vecinos.

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