Se traga su anillo de compromiso
Radiografía que muestra el anillo de compromiso en el estómago de una mujer de California, que se tragó la joya mientras dormía creyendo que era un sueño. Jena Evans / Facebook

Jane Evans, una mujer de San Diego (California, EE UU), se quedó estupefacta cuando, después de haber soñado que se tragaba su anillo de compromiso, comprobó al despertar que la joya no estaba donde siempre la dejaba antes de dormir. "Desperté a Bobby [Bob Howell, su prometido] y le dije que me había tragado el anillo de compromiso, pero me parece que en ese momento no me creyó", escribe Evans en Facebook, donde, además de mostrar las radiografías que prueban que el anillo estaba, efectivamente, en su estómago, la mujer detalla toda la historia en una publicación que este lunes por la noche superaba ya las 108.000 reacciones, tenía 38.000 comentarios y había sido compartida 63.000 veces.

En el sueño, y según relata ella misma, Evans y su novio se encontraban "en una situación muy vaga en la que había un tren de alta velocidad y tipos malos". "Bobby me decía que tenía que tragarme el anillo para protegerlo, así que yo me lo quitaba, me lo ponía en la boca y me lo tragaba con un vaso de agua”, escribe. Dicho (o soñado) y hecho.

Cuando por la mañana (ocurrió el pasado miércoles) se lo contó a su prometido, prosigue Evans, "nos partimos de risa durante una hora y media, luego llamé a mi madre, nos seguimos riendo hasta que nos pusimos a llorar, y después busqué en Google: '¿se tragan los adultos anillos?', porque, aunque los niños lo hacen todo el tiempo, aparentemente no es algo tan común entre los adultos".

Finalmente, la mujer fue a urgencias, donde le hicieron una radiografía: "El doctor parecía estar bastante impactado cuando regresó mostrando el anillo justo ahí, en mi estómago", cuenta Evans. "Entonces llamaron a un gastroenterólogo, que decidió que era mejor NO dejar que la naturaleza siguiese su curso, gracias a Dios", añade.

Para entonces, la mujer ya había empezado a sentir molestias: "Podía sentirlo en mis entrañas, me dolía, y nos estábamos poniendo nerviosos", explica.

Evans acabó sometiéndose, bajo anestesia, a una endoscopia superior, un procedimiento en el que uel médico usa un tubo flexible con una cámara para ver el revestimiento del tracto gastrointestinal. "Todo salió bien, encontraron mi anillo justo más allá de mi estómago, en el intestino, lo recuperaron y se lo dieron a Bobby, no a mí", escribe la mujer.

"Bobby me devolvió finalmente mi anillo esta mañana, y yo he prometido no volver a tragármelo; todavía vamos a casarnos y todo está bien en el mundo", concluye Evans, no sin antes añadir una postdata en la que da detalles sobre el fabricante de la joya y afirma: "Es tan encantador que podrías comértelo, pero no me hagáis caso en esto".