Janet y Ricardo, con su hija Isabela.
Janet y Ricardo, con su hija Isabela. MIQUEL TAVERNA

Barcelona empieza a ver nacer los primeros bebés concebidos durante los días del julio pasado en que un tercio de la ciudad se quedó sin luz. La Generación del gran apagón o la Generación off ya está aquí.

En momentos de desgracia el comportamiento reproductivo de la población puede alterarse

El Hospital de Vall de Hebrón, uno de los de referencia en el área que se quedó a oscuras, ha registrado las últimas dos semanas un incremento del 7% en el número de nacimientos, respecto a la media semanal de este año (77 bebés).

Janet y Ricardo son padres de Isabela, que acaba de nacer en el Hospital de Sant Pau de Barcelona. "Puede ser que sin el apagón no hubiese nacido Isabela", dice Ricardo, un fontanero de 33 años, que estuvo sin luz una semana en un octavo piso de Sant Martí. La niña nació el 15 de abril a las 19.05 horas e hizo 4,5 kg y 52 cm.

La semana del 9 al 15 de abril (la número 38) se registraron 66 partos en el Vall de Hebrón. La siguiente (la que coincide con el apagón, del 16 al 22 de abril) la cifra se disparó a los 98 niños nacidos. De todas maneras, demógrafos y sexólogos consultados por 20 minutos aseguran que no habrá un repunte de natalidad porque los hijos se planifican.

Además, los datos hospitalarios incluyen también partos de familias residentes fuera de la zona en penumbra. Pero hay indicios y los expertos aseguran que hará falta confirmarlo en estudios posteriores.

No habrá un repunte de natalidad porque los hijos se planifican

Barcelona no ha sido la única ciudad con caídas generalizadas del suministro eléctrico. La californiana San Francisco (Estados Unidos) vivió apagones monumentales en agosto del 1996 y octubre del 1997. Aún así, no se pudo demostrar que la natalidad se incrementara los meses posteriores. En momentos de desgracia como los que vivieron los EE.UU. por el 11-S el comportamiento reproductivo de la población puede alterarse. Nueve meses después se registraron más embarazos como reafirmación ante el ataque sufrido.