Antonio Orozco
El artista habla de su gira en el Teatro Real de Madrid. JORGE PARÍS

Antonio Orozco nació en Barcelona, en 1972. En sus 21 años de carrera musical ha logrado nueve discos de platino y un disco de oro. Ganó el Premio Ondas 2003 al mejor artista en directo y fue nominado a los Grammy Latino por la canción Estoy hecho de pedacitos de ti. Este sábado acaba su gira Único en el Universal Music Festival.

Nos encontramos en el Teatro Real de Madrid, donde fue el primer artista pop que actuó en sesión matinal. ¿Qué significa este lugar para usted?
Es un espacio en el que, cuando ocurre algo, se vuelve trascendente. La posibilidad de estar aquí convierte mi humilde espectáculo en algo más importante.

Además es el escenario donde cerrará la segunda temporada de su gira Único, ¡tendrá ganas de descansar!
Creo que es el mejor lugar para darle el cierre total a este espectáculo. Tengo mucho miedo de sentir un vació terrible el día que eso ocurra. Me voy a sentir como quien ve el último capítulo de Juego de tronos y no sabe qué hará el día de mañana... Bueno, yo no he visto esa serie, pero sí a gente sufriendo mucho por ella.

Si Único "no es un concierto, no es una obra de teatro, no es una película, no es prosa ni tampoco es poesía". ¿Qué es entonces?
No lo sé. Lo que sí estoy en disposición de garantizar es que nadie saldrá del teatro después del show con indiferencia.

De los 120 espectáculos que ha dado por España, ¿cuál recuerda con más cariño?
Hace 17 años pisé por primera vez el Kursaal de San Sebastián y no había más de 100 personas. Hace 14 volví a ir y no había más de 200... hace siete, había 700. No sabía si repetir, tenía mucho miedo. Pero al final fuimos hace unos días y estaba todo vendido. Esta es la historia de amor de un teatro que parecía imposible y ahora creo que ha sido uno de los conciertos más importantes de mi vida. Es la fijación y la búsqueda, por creer que uno puede y, sí, se puede.

¿Cuál olvidaría?
El de Teruel. Viajando en la furgoneta comencé a tener mucho frío. Cuando llegué tenía tanta fiebre que mis colegas me decían que estaba delirando, pero nadie daba el paso de cancelarlo. Cuando llegó el momento ya no solo era imposible que pudiera cantar sino caminar y alguien tuvo que salir al escenario a pedir disculpas. Me gustaría olvidar ese día y aprovechar para decirles que lo siento y que me gustaría volver allí.

Hablando de olvidar, han sido años muy intensos en todos los sentidos... ¿Ha sido la música su mayor aliada o ha encontrado otros cobijos?
Los ejecutivos me decían que era imposible que aguantara físicamente una gira así y, sin embargo, creo que el trabajo ha sido el mayor de los aliados para ir sanando las heridas. Me ha ayudado muchísimo, pero nunca he tenido intención de olvidar nada y nunca desaparece lo que nunca se olvida. No estoy aprendiendo a vivir en el olvido sino a vivir en mi pena.

También ha sido su año más televisivo, con La Voz, esta imagen le habrá ayudado a llenar los escenarios.
La televisión tiene la misma mala leche que esta entrevista [se ríe]. La preguntas tienen doble sentido y la televisión también tiene eso: igual te lo da que te lo quita. No sé si me ha servido para llenar los escenarios, pero sí me ha hecho caer en gracia. Entiendo que me ha ayudado bastante y decir lo contrario sería bastante hipócrita por mi parte.

Ha dejado momentos cómicos, como los zascas que le ha dado a su amigo Pablo López ¿no será que entre broma y broma la verdad asoma? Soy tremendamente celoso del que considero uno de mis mejores amigos. De hecho, no suelo ir a ninguna reunión con él porque no soporto que le presten más atención que a mí.

¿Le hacen más caso a Pablo López que a usted?
Infinitamente. Él es una de las personas más interesantes que conozco. Tengo celos de él.

Ha sido coach en La Voz y también en La Voz Senior, ¿qué ha aprendido de la gente mayor que no supiese?
Que todo es posible y que no hay una edad para cumplir tus sueños.

¿Cree en las segundas oportunidades?
Yo estoy viviendo otra oportunidad. Tuve una primera y la perdí; también una segunda que se fue... Ahora estoy en una quinta o sexta.

¿Qué ocasiones perdió?
Hace 21 años que me dedico a esto; estuve mucho tiempo buscando mi oportunidad. Mi primer disco quizá no fue tan bueno como hubiera tenido que ser; con el segundo también lo intenté...

Acumula un millón y medio de seguidores en Instagram y solo sigue a una cuenta. ¿No le interesan otras?
Es que me da una rabia tremenda estar a 47 grados en el metro, abrir el teléfono y ver que un colega mío se está tomando un Daiquiri en un ático en Nueva York.

La cuenta que sigue es la de su hijo de 12 años. ¿Le lleva las redes?
Él no maneja su cuenta ni tiene acceso a ella. Lo que hago es controlar los contenidos que me pide que le suba. Si te fijas, las 16 publicaciones que hay tienen que ver con la música. Mi hijo nació en un mundo musical y tiene una necesidad alucinante de compartir las cosas. Lo he hablado con profesionales y dicen que ven conveniente que él pueda construir su futuro desde este momento.

¿Cuál será su siguiente tatuaje?
Tengo una obsesión con dar la vuelta al mundo en un barco. Una de las cosas que más me gusta hacer es navegar a vela. Así que probablemente los vientos o las velas formen parte de mi próximo tatuaje.