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Así lo ha señalado durante el seminario 'Las finanzas sostenibles y su importancia en el futuro de la economía' organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y la Asociación de Periodistas Económicos (Apie).

Tras un periodo de inestabilidad política en cuanto a la formación de Gobierno, en el que "no ha habido avances significativos", el vicepresidente ejecutivo de Anfac ha pedido un esfuerzo para "eliminar los miedos e inseguridades que genera el coche eléctrico".

"Pedimos una política transversal, una hoja de ruta a medio plazo para trabajar todos en la descarbonización. Tenemos que tener una política coordinada en torno al cambio de modelo", ha señalado.

En este sentido, Mario Armero ha trasladado su preocupación con que en España haya "cinco leyes de cambio climático y 54 planes de calidad del aire", pues considera que la mejor opción es una solución conjunta.

"Nos encontramos con que el vehículo eléctrico está definido de una forma en Canarias, de otra en la Península y otra en Baleares. Creemos que tiene que haber una política con unos nexos comunes, el cambio climático no es una cuestión de localismos, es una cuestión planetaria y tiene que haber una acción única planeada", ha defendido Armero.

Además de un plan transversal para el vehículo eléctrico, el vicepresidente de Anfac ha reclamado unos objetivos intermedios "realistas" hasta llegar a la total descarbonización. "Y, si se van a restringir las ventas de coches de combustión, que se apoye la venta de coches eléctricos", ha apostillado el directivo, quien además ha apuntado que "la mejor herramienta" para apoyar el coche eléctrico sería un IVA reducido.

DESAFÍOS DEL SECTOR

El vicepresidente de Anfac también ha trasladado su voluntad de que el nuevo Gobierno conozca los desafíos a los que se enfrenta el sector del automóvil en España para elaborar su estrategia de futuro.En este sentido, además del citado cambio climático, ha mencionado retos como el proteccionismo, la presión regulatoria y la digitalización.

Según ha explicado, las tensiones entre Estados Unidos y China y las medidas proteccionistas perjudican indirectamente a la industria europea y, por tanto a la española. Además, afectan al sector los aranceles al acero y las negociaciones entre el Gobierno de Trump y la UE para establecer aranceles a los coches europeos que se exportan a Estados Unidos.

En cuanto a la "enorme presión regulatoria", Armero ha mencionado la hoja de ruta de Bruselas para la reducción de emisiones, "tremendamente exigente". Asimismo, ha señalado que la automoción "está en un momento de disrupción y cambios" por la digitalización en los procesos de fabricación y de venta.

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