Sami tiene 11 años y padece autismo. Lleva ocho años en el colegio público Alejandro Rubio de Guadalix (Madrid) a cargo de Inma, la profesora responsable del aula TGD (Trastornos Generalizados del Desarrollo). Hace unos días la dirección del centro comunicó a la docente que no contaría con ella el próximo curso. Sami ha escrito una  carta al director —que tiene en contra a los padres, demás profesores y alumnos— para pedirle que "piense en los demás" y no les deje sin Inma, que tampoco quiere irse.

"Las cartas están sobre la mesa, nosotros queremos que ella se quede, ellos dicen que no se puede quedar, que la decisión está tomada, y sólo nos queda el camino de la sensibilización", dice la madre.

Recoge la Cadena SER que la profesora ha escrito a Educación pidiendo quedarse y quejándose de que nadie le ha razonado la decisión de echarla. En esa carta, dice que el director, Rubén Cascón, quiere realizar cambios en el centro que pasan por la marcha de Inma, y cambiar el actual aula de TGD para ubicar los nuevos despachos del equipo directivo, pese a que es el aula más luminosa y mejor ubicada para que los niños con necesidades lleguen con sus propios medios.

El AMPA se queja de que "el director no nos ha dado ninguna explicación, nos ha dicho que son motivos internos que no iba a entrar a valorar con nosotros". Los padres revelan que hay padres y madres que se han mudado a Guadalix para poder estar en ese aula.

Mientras, recurren a la carta de Sami para ver si pueden así hacer recapacitar al director. Entre los motivos que el niño aduce, está también que su hermano Simón, que también tiene autismo y está en Infantil, necesitará la ayuda de Inma en Primaria.

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