Así lo han asegurado los integrantes de esta compañía, Pilar Álvarez, Julio Balado y Anxo García, en una rueda de prensa celebrada este martes, en la que han criticado la "demora institucional" para otorgarle una entidad jurídica al museo "tras 19 años de trayectoria".

Viravolta Títeres ha recordado que el Museo Galego da Marioneta se fundó en 2001 por la voluntad de esta compañía y del Ayuntamiento de Lalín para dotar al municipio de un espacio para mostrar "no solo su colección de marionetas, sino un conjunto expositivo de gran valor histórico y etnográfico que se armó en estos años a través de donaciones y dispositivos hasta superar las más de 300 piezas".

En concreto, han señalado que los fondos incluyen colecciones tradicionales llegadas desde países como Bélgica, piezas facilitadas por compañías gallegas como Cachirulo, Tanxarina, Os Monicreques de Kukas, Artello alla Scala y otras históricas vinculadas a Barriga Verde, entre otras.

"Pese a que el Ayuntamiento elaboró un anteproyecto para el museo y desarrolló la catalogación de sus fondos, dando así los pasos necesarios para dotarlo de entidad jurídica, ambas acciones implicaban una serie de condiciones que no fueron cumplidas", señala la compañía.

De este modo, Viravolta ha hecho referencia a un anteproyecto de 2017, cuyo objetivo final asegura que era dotar de estructura jurídica al museo y ha subrayado que el centro ve "dificultado enormemente su funcionamiento por esta carencia". "Resulta imposible contar con presupuestos, contratar personal o optar a subvenciones y convenios con las administraciones autonómicas y estatales", ha apuntado.

Además, la compañía ha asegurado que este proyecto también recogía la necesidad de trasladar la muestra permanente a las plantas superiores del Pazo Liñares al considerar que "corre graves riesgos de conservación en el espacio actual". Con todo, censuran que este cambio de ubicación tampoco se materializó y las plantas superiores del inmueble fueron ocupadas por otras propuestas.

Por último, Viravolta Títeres ha asegurado que el cierre "no es un capricho en pleno proceso electoral" sino que la compañía "llevaba dos años comunicando al Ayuntamiento su deseo de finalizar el proyecto" al que había dedicado "casi dos décadas de esfuerzo".

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