J. K. Rowling
La escritora J. K. Rowling, en un evento el pasado verano. GTRES

La antigua asistente personal de la escritora británica JK Rowling, Amanda Donaldson, fue condenada este jueves a pagar a su anterior jefa casi 19.000 libras (más de 22.200 euros) por haber realizado compras para su uso personal a cargo de la autora.

La Corte del Sheriff de Airdrie (cerca de Glasgow), como se conoce al Tribunal Civil que ha juzgado el caso, dictaminó que Donaldson, de 35 años, debe abonar 18.734 libras con un interés del 8%, tras constatar que compró artículos y extrajo dinero sin autorización de la que era su empleadora.

JK Rowling afirmó, en un comunicado, que se sentía "complacida" de que el juez Derek O'Carroll haya dictaminado que su exempleada debe "reembolsar el dinero que malversó fraudulentamente".

"Desde el principio, la Sra. Rowling dejó claro que la decisión de llevar este asunto a la Corte fue un último recurso y no para su beneficio personal, sino para proteger la reputación de su personal actual y para asegurarse de que la Sra. Donaldson no esté en condiciones de violar la confianza de otro empleador", señaló.

La autora añadió que el dinero lo destinará a su fundación Lumos, que ayuda a niños de todo el mundo a encontrar una familia.

Durante su tiempo como empleada de Rowling, Donaldson usó la tarjeta de crédito de la empresa para retirar efectivo por valor de 1.160 libras (1.350 euros), y realizó compras por 9.832 libras (11.500 euros).

Entre estos gastos se incluyen miles de libras en la firma de cosméticos Molton Brown, la tienda de perfumes y productos de cuidado personal de lujo Jo Malone y las cafeterías Costa y Starbucks.

Además, gastó 7.742 libras (9.000 euros) comprando divisas con las cuentas de la famosa escritora.

No quedó probado, sin embargo, que Donaldson, que trabajó como asistente personal para la autora escocesa entre febrero de 2014 y abril de 2017, fuera responsable de la desaparición de productos comerciales sobre Harry Potter.

Su abogada afirmó que la condenada nunca tuvo la intención de engañar a su jefa, sino que pensaba que contaba con la autorización necesaria para usar su tarjeta y manejar sus cuentas del modo en que lo hizo.