Imagen de la manifestación de Alcoa en A Coruña.
Imagen de la manifestación de Alcoa en A Coruña. M. DYLAN - EUROPA PRESS - Archivo

Las plantas de Alcoa en Avilés y A Coruña, sobre las que existe la amenaza de cierre a partir de julio si no se consigue un inversor que garantice la continuidad, no podrán presentarse a la próxima subasta de interrumpibilidad para el segundo semestre del año, que tendrá lugar en mayo.

En rueda de prensa, el director general de Operación de Red Eléctrica, Miguel Duvison, indicó que las factorías que renunciaron a la prestación del servicio en la subasta correspondiente a los seis primeros meses del año, como fue el caso de las dos plantas, "no pueden presentarse" a la próxima subasta.

La interrumpibilidad se trata de un sistema de subastas que permite que las empresas que más electricidad consumen reciban una retribución a cambio de su disponibilidad para desconectarse de la red en casos de emergencia para el suministro de una determinada zona que podría afectar a todo el país. Sin embargo, Alcoa no está prestando este servicio en sus plantas de Avilés y A Coruña, donde paralizó las cubas de electrólisis.

El precio de la electricidad fue uno de los argumentos de la compañía estadounidense para adoptar su decisión para las plantas de Avilés y A Coruña. De hecho, Alcoa también ha decidido presentar alegaciones al borrador del proyecto de real decreto del estatuto de consumidores electrointensivos, al considerarlo "insuficiente e incierto" para la industria del aluminio en España y poner en riesgo su planta de San Cibrao (en Cervo, Lugo).

UN IMPACTO "IMPORTANTE" EN LA DEMANDA NACIONAL

Duvison destacó que la parada del consumo eléctrico en las plantas de Alcoa, que se sitúa en torno al 0,6% del total del sistema, tendrá un impacto "importante" en la demanda global del sistema español en 2019, situándola "plana o incluso un poco por debajo de la de 2018", cuando la demanda peninsular creció un 0,4%.

Respecto al mecanismo para la próxima subasta de interrumpibilidad, el directivo de REE aseguró que no habrá "cambios drásticos" en su metodología, ya que, aunque existiera la voluntad, "no hay tiempo" para ello". "Los cambios no pueden ser como una vuelta de calcetín y los clientes ya saben que pueden estar tranquilos", dijo.

Asimismo, subrayó que el Gobierno está interesado "como el que más" para que la industria española tenga la misma competitividad que el resto de Europa y aseguró que cuando el real decreto del estatuto de consumidores electrointensivos sea una realidad habrá que determinar si "es suficiente" o se debe "complementar" con los mecanismos de interrumpibilidad, como tienen otros países del entorno.

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