Así lo ha manifestado a Europa Press el propio vicario general de la diócesis, Agustín Bugeda, tras señalar que el hecho de que se le admitiera era también "para cumplir una terapia", tras ser condenado, según desvela el diario El País, por conductas inapropiadas con menores.

Según Bugeda, en la diócesis se le acogió por petición expresa de la Congregación a la que pertenece y "por razones humanitarias", ha dicho, ya que su madre, natural de esta provincia y fallecida recientemente, se encontraba "muy delicada y él llegó a cuidarla".

Sin negar la gravedad de los hechos ni la condena, el vicario ha insistido en que "ha sido una misión humanitaria para que cuidara a su madre en sus últimos días".

En todo caso, según el vicario, a partir de este momento el monje pasará a depender de nuevo de su Congregación Provincial, tras insistir en que el tiempo que lleva como párroco no han "detectado nada inusual".

Bugeda ha condenado estos hechos pero ha reconocido que si bien con cualquier persona que comete cualquier tipo de delitos se trabaja para que se reinserte en la sociedad, cree que también debe haber reinserción en este caso, como se ha hecho, "con la cautela, prudencia y acompañamiento", ha dicho.

También ha recalcado que ha sido una acogida temporal solicitada por la Congregación que será ahora la que actúe en consecuencia.

En cualquier caso, el vicario comprende la preocupación que este hecho ha podido generar y por eso es por lo que han decidido retirarlo "inmediatamente" de los pueblos que llevaba en la comarca del Señorío de Molina de Aragón, incidiendo en que trabajaba con otro párroco, Sergio, y que siempre tuvo un seguimiento.

"Estaba rehaciendo su vida y, ahora, otra vez vuelve a otra cárcel, está estigmatizado", ha señalado en términos metafóricos tras reconocer que muchos de los que hasta ahora no sabían hada de estos hechos, ahora ya lo saben, ha concluido.