El tribunal, tras la celebración del juicio y la práctica de la prueba, considera que los hechos denunciados por la niña, nacida en 2003, no han quedado acreditados, y destaca las contradicciones tanto en la declaración de la denunciante como en las existentes entre lo dicho por ella y por otros testigos como su hermana o sus padres.

Para dictar la sentencia absolutoria, la Sala se basa igualmente en los informes del equipo de psicólogos, que apreciaron una animadversión de la joven hacia la nueva pareja de la madre, a quien acusó de haberla forzado tras ser preguntada en el instituto por su mal rendimiento escolar.

La sentencia señala que la menor no ha recibido tratamiento psicológico como consecuencia de los hechos y agrega que el procedimiento se inició cuando, tras ser preguntada, en una encuesta personal por el Instituto, por las razones de su bajo rendimiento escolar, la menor "manifestó entre los motivos de dicho bajo rendimiento el haber sufrido abusos sexuales".

Este hecho hizo que el Instituto lo pusiera en conocimiento del Equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil, en orden a esclarecer lo sucedido. El Juzgado de Instrucción del Burgo de Osma adoptó el 22 de diciembre de 2017 una medida de alejamiento sobre el acusado.

La menor señalaba que el acusado, que trabajaba en un balneario, le había realizado masajes en los que presuntamente se habría sobrepasado.

En este sentido, la sentencia recoge que "no consta acreditado que el acusado se hubiera lanzado en ninguna ocasión sobre ella, la hubiera agarrado del brazo para llevarla a una habitación o se hubiera tumbado en la cama con la misma", entre otras acusaciones.

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