Señales de prohibición en Madrid Central
Dos agentes de la Policía Municipal conversan con un peatón al lado de una de las señales de advertencia de Madrid Central. JORGE PARÍS

Madrid Central, el gran área de prioridad residencial para el distrito Centro, se ha convertido en un negocio para las personas que residen dentro de sus límites. Según ha denunciado este miércoles la Plataforma de Afectados, que agrupa a centenares de comerciantes, hosteleros y transportistas, entre otros, los residentes están empezando a vender empadronamientos y los pases de los que disponen.

"Hay personas que están ofreciendo un bolígrafo por 20 euros, con un permiso de regalo, y otras que ofrecen empadronarte en su casa por 200", ha asegurado Pascual Medel, de la Asociación de Comerciantes de las Letras. Medel ha afirmado que este "submercado surge por la inseguridad y falta de respuestas y soluciones a una parte muy importante de la actividad económica de Madrid Central".

Por su parte, el portavoz de la plataforma, Vicente Pizcueta, ha desvelado que fueron los propios funcionarios municipales quienes antes de Navidad "alertaron de que esto podría ocurrir". "Inmediatamente después de Navidad, aparecieron media docena de casos de vecinos que decían que no había problema en empadronarse en su casa, que era negociable", ha dicho Pizcueta, quien ha insistido en la "necesidad de incorporar medidas complementarias y mejoras en el dispositivo de Madrid Central para garantizar la viabilidad para las pymes y evitar así perjuicio económico".

La medida impulsada por el Ayuntamiento de Madrid para mejorar la calidad del aire en la ciudad entró en funcionamiento el pasado 30 de noviembre. A grandes rasgos, y sin entrar en las excepciones, el plan municipal restringe la entrada al distrito Centro a los vehículos de personas que no sean residentes. La situación cambia si se está empadronado dentro de Madrid Central. Entonces sí se adquiere el derecho a entrar, aparcar y salir libremente con tu coche de la zona. Además, los residentes pueden solicitar hasta 20 invitaciones al mes para otros vehículos, que podrán estacionar en la zona SER durante dos horas como máximo o en un aparcamiento sin límite de tiempo. Una situación, sin duda, propicia para la picaresca.

La plataforma también ha querido poner el foco en las trabas con las que se están encontrando algunas organizaciones el caso de un banco de alimentos. El secretario técnico de la Sociedad San Vicente de Paúl, Roberto Sánchez, ha sostenido que Madrid Central les afecta a la hora de desarrollar su labor social, ya que reparten dos veces a la semana alimentos y otros dos días ropa que provienen de donaciones realizadas por organismos oficiales, la Unión Europea y particulares. "En la APR de Letras teníamos invitaciones para que particulares pudieran llevar la mercancía donada. Ahora no contamos con esas invitaciones al no ser persona física residente en Madrid Central", ha explicado Sánchez.

Sobre este asunto concreto, la delegada de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Sabanés, ha manifestado que lo desconocía y que recabará información. "Si ha habido alguna situación, se arreglará porque no es intención ni voluntad del actual equipo de Gobierno municipal influir en un servicio de esas características", ha señalado.

En cuanto a la venta ilícita de empadronamientos y pases, Sabanés ha declarado que "los trámites están yendo con normalidad y no se ha detectado nada extraño, como un mercado paralelo". La edil de Ahora Madrid ha valorado de forma positiva las primeras semanas de Madrid Central y ha mencionado además que existe un "alto grado de cumplimiento de la normativa" por parte de la ciudadanía madrileña en esta fase de implantación de la medida en la que aún no se imponen multas.

Consulta aquí más noticias de Madrid.