Así, de los 20 vehículos inspeccionados, once resultaron denunciados y, en concreto, formularon doce denuncias, la mitad de las cuales tuvieron que ver con el incumplimiento o ausencia de autorización para esta labor, según ha informado el propio cuerpo.

Otras cuatro denuncias -un tercio del total- se debieron a que estos vehículos carecían de la señal V-10 que indica su labor de transporte escolar, mientras que las dos restantes se debieron a anomalías en vehículos o puertas de emergencia y a infracciones en los seguros.

Las actuaciones realizadas se dirigieron principalmente a comprobar que el servicio de transporte escolar de la ciudad cumple con la normativa vigente, denunciar las infracciones detectadas y analizar si el transporte escolar de Valladolid se considera seguro.

Sobre esto último, la Policía Municipal ha concluido que "puede de calificarse de seguro", sin que esto sea "impedimento para continuar con este tipo de inspecciones aleatorias", a fin de "erradicar totalmente las posibles infracciones y deficiencias detectadas".

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