Basura espacial
Representación de la basura espacial que orbita la tierra, realizada a partir de modelos utilizados para localizar basura en la órbita de la tierra. NASA Earth Observatory / Orbital Debris Program Office

Un extraño objeto de basura espacial, bautizado como 'A10bMLz', ha llamado la atención a los científicos por su extraña trayectoria orbital, que transcurre a una distancia promedio del 68% de la que separa la Luna de la Tierra.

La órbita de este objeto es altamente elíptica, con un perigeo (punto de la órbita más cercano al objeto alrededor del cual se orbita) a tan sólo 600 kilómetros sobre la superficie de la Tierra, y un apogeo (punto más alejado) 1,4 veces más lejos que la Luna.

Fue descubierto el 25 de enero por el telescopio de alerta de impactos ATLAS-HKO en Halekala (Hawaii) y fue posteriormente observado desde los observatorios Northolt Branch de Reino Unido.

Este objeto tiene la particularidad de tener un área muy amplia para su peso, con un ratio de 35 mpor kilo. Esto lo hace extremadamente ligero (menos de un kilo) a pesar de ser varios metros de ancho. Estas propiedades lo convierten en lo que los astrónomos denominan "objeto de bolsa de basura vacía": es decir, un trozo de material ligero (posiblemente una lámina metálica) que queda como residuo del lanzamiento de un cohete. 

Al ser de una masa tan pequeña, este objeto es susceptible a la radiación solar, que modifica su trayectoria de manera caótica, en escalas de tiempo impredecibles que varían entre pocos días y varias semanas. Aunque no se pueden hacer previsiones fiables sobre sus futuros movimientos, es probable que vuelva a acercarse a la tierra en los próximos meses.

Los "objetos de bolsa de basura vacía" ya se han encontrado más veces, pero nunca con órbitas que alcanzasen tal distancia respecto a la tierra.

La basura espacial son todos aquellos desehechos fruto de la actividad humana (especialmente relacionada con las actividades espaciales) que orbitan la tierra. Sus componentes varían desde pequeñas motas de polvo y partículas de pintura a satélites deshechados completos.

Estos residuos se han convertido en un motivo de preocupación cada vez mayor para los astrónomos, ya que la colisión de estos objetos a las velocidades extremas a las que orbitan puede causar grandes daños (e incluso destruir) a los satélites operativos, cohetes y demás objetos puestos en órbita por el hombre.

Más allá del riesgo de ocasionales impactos, la basura espacial podría convertirse próximamente en una verdadera barrera para la exploración espacial e incluso un impedimento para diversas formas de telecomunicaciones vía satélite debido al llamado 'Síndrome de Kessler': Cuando una pieza de basura espacial impacta contra un nuevo objeto, se genera aún más basura espacial, produciendo una reacción en cadena que hipotéticamente podría llegar a generar tal cantidad de escombros orbitantes que sea imposible para el ser humano poner ningún objeto en órbita o enviarlo al espacio exterior.

Para evitar ello, diversas organizaciones espaciales trabajan en distintos sistemas que permitan acabar efectivamente con esta basura espacial, aunque hasta la fecha no se ha inventado ninguno con la eficacia suficiente.