Carlos y Tania, en 'First Dates'.
Carlos y Tania, en 'First Dates'. CUATRO

First Dates ya ha emitido más de 800 programas desde su estreno, pero en la entrega de este lunes pasó por el restaurante de Cuatro uno de los invitados más particulares de su trayectoria, el vallisoletano Carlos, que llegó vestido con un traje blanco impoluto.

El actor y controlador de plagas no dudó en dar un gran abrazo a Carlos Sobera nada más llegar, siendo levantado en volandas por el presentador. Carlos se definió como "un artista multidisciplinar, pero lo que me encanta es la interpretación. También soy pintor surrealista, me llaman 'el pequeño Dalí de Valladolid'". También le dijo al presentador que era "una caja de sorpresas", y Sobera no lo dudó un momento al escucharle hacer imitaciones. "Tengo un imán a la gente, les gusta estar conmigo", añadió.

Carlos siguió soltando perlas como que, en sus anteriores relaciones, "he sido el guapo de la pareja", pero afirmó que no "solo me dejo llevar por el físico, creo que también debe haber una atracción".

Por su parte, Tania se definió como la 'cierra discotecas' de su grupo de amigas: "Yo aguanto hasta las 7 de la mañana cuando ellas a las 4 ya se quieren ir. Desde que tenía 18 años hasta ahora, que tengo 33, sigo igual". La barcelonesa le reconoció a Sobera que no había tenido mucha suerte en el amor: "Tuve un hijo con mi última pareja, pero a los cuatro meses se agobió y nos dejó solos".

Pero la cita comenzó mal ya que Tania, según vio a Carlos, admitió que "no me gusta como viste, como lleva el pelo y, en general, no me gusta su estilo". Él, por su parte, comentó que al verla "me he fijado en su delantera y me han decepcionado un poco, pero eso no me impide querer conocerla". Ambos comenzaron a charlar sobre sus aficiones, y el pucelano le contó que uno de sus hobbies era el teatro, y que llevaba más de 20 años actuando en una compañía. Luego pasaron al amor, donde él le comentó que acababa de salir de una relación de más de cuatro años porque su pareja "se había vuelto muy temperamental", pero Tania admitió que "creo que este chico nunca ha tenido pareja nunca, que se lo ha inventado todo y que es virgen".

Según avanzaba la cena, tocaron otro de los temas estrella de Carlos, la pintura. "Mis obras las han comparado con las de Dalí. En una exposición me llegaron a decir que si tapaba la firma y decía que era una obra del artista de Figueras, se lo creían", ante la cara de sorpresa de la catalana, que añadió: "No me creo que comparen su pintura con la de Dalí, esto también se lo inventa. ¡Creo que ni pinta!".

Mientras que él le dijo que "estaba siendo una cita muy divertida", ella afirmó suspirando que "no sabía que cara ponerle o donde mirar". Pero Carlos vivió una cena muy diferente a la de Tania ya que no paraba afirmar que "creo que congeniamos muy bien, me entiende, me respeta, tenemos bastantes cosas en común y, quien sabe...".

Y siguiendo con sus motes, Carlos le contó a Tania que le llamaban 'el rey de las tarimas' porque hubo una época en la que trabajó de gogó: "tal era la energía que le ponía que se me quedaban mirando hasta los hombres", mientras que Tania se tapaba la boca para contener la carcajada. "El jefe me decía que me relajara un poco porque lo daba todo". Ante tal afirmación, empezó a sonar el tema Billie Jean de Michael Jackson en el restaurante, y el vallisoletano no dudó en marcarse unos pasos a lo Moonwalker que no impresionaron nada a su cita. "Cuando se ha puesto a bailar, ha sido el colmo. No me voy a encontrar un personaje así en mi vida", admitió Tania.

En la decisión final, Carlos reconocío que sí querría tener una segunda cita con Tania "porque me gustaría conocerla más", pero la barcelonesa, después de todo lo que había vivido en la cena, no quería volver a verle porque "me has caído muy bien, me he reído mucho contigo, pero no somos afines", concluyó.