Pablo Heras
El director de orquesta de 'El oro del Rin', Pablo Heras, durante la rueda de prensa de presentación de la ópera. Nicolás Rodríguez / EFE

Una alerta ante la imparable destrucción de la Tierra se lanzará con El oro del Rin, primera de las entregas de la magna tetralogía wagneriana El anillo del Nibelungo, que acogerá el Teatro Real, del 17 de enero al 1 de febrero.

Concebida por su también director escénico, Robert Carsen, a quien apoyó Patrick Kinmonth en el diseño, esta producción se estrenó en 2000 en la Ópera de Colonia y ha girado por distintos escenarios, incluido el Liceu barcelonés, hasta recalar en el coliseo de Madrid. En la capital española, el ciclo se presentará en cuatro temporadas sucesivas con dirección musical de Pablo Heras-Casado.

Para el granadino, es "un orgullo, una suerte y un privilegio" desarrollar "la obra de arte jamás concebida por el ser humano". Se trata de un total de cuatro óperas y 16 horas de música en las que Wagner trabajó 25 años y para las que hizo erigir un teatro en Bayreuth (Alemania) que garantizara su llegada en condiciones óptimas al espectador.

Un mensaje contra de la degradación de la naturaleza

Estructurada como los antiguos dramas griegos, tres tragedias y una sátira, El oro del Rin es el prólogo de una saga que se desarrolla con La Valquiria, Siegfried y El ocaso de los dioses.

Heras-Casado ha destacado de El anillo del Nibelungo, su acción dramática y su música "complejísima". Una pieza que, según él, sigue siendo revolucionaria y moderna en la que tanto la Orquesta Titular del Real como él mismo intentarán dar toda la "sonoridad, grandeza, colores, texturas y contrastes" con los que Wagner la concibió.

Respaldará la música un "montaje colosal e impresionante", en palabras del intendente Joan Matabosch, que pone el acento en el mensaje ecológico ante la degradación de la naturaleza por las ambiciones del ser humano.

Porque el director de escena Robert Carsen —a cargo también del próximo estreno del Real, Idomeneo, de Mozart— y el escenógrafo y figurinista, Patrick Kinmonth, han concebido un Anillo del Nibelungo desolador y pesimista, que coloca al ser humano actual frente a su camino de autodestrucción.

"La destrucción del mundo por las luchas de poder es de tan lacerante actualidad [...] Por eso cuando empezamos a trabajar en esta producción ahondamos en el pesimismo ante la destrucción de la naturaleza por la codicia del hombre", ha explicado Carsen.

La visión 'premonitorio' de Wagner

El abuso de poder y la explotación entre seres humanos son otros ejes de este El oro del Rin, un trabajo wagneriano "premonitorio" que "lanza una advertencia de lo que está haciendo la codicia humana con el planeta".

Patrick Kinmonth ha indicado que el montaje, a diferencia de lo que a menudo sucede con Wagner, no gira en torno a los decorados. "La escenografía no se come el espectáculo".

Las siete funciones de El oro del Rin se ofrecerán con un reparto coral encabezado por Greer Grimsley (Wotan) y Samuel Youn (Alberich), secundados por Ain Anger (Fasolt), Alexander Tsymbalyuk (Fafner), Raimund Nolte (Donner), David Butt Philip (Froh), Joseph Kaiser (Loge) y Mikeldi Atxalandabaso (Mime). También contará con Sarah Connoly (Fricka), Sophie Bevan (Freia), Ronnita Miller (Erda), Isabella Gaudí (Woglinde), María Miró (Wellgunde) y Claudia Huckle (Flosshilde).

El desafío wagneriano saltará a otros escenarios, como el Museo Lázaro Galdiano, que programa un recorrido temático titulado Un wagneriano coleccionista de arte, o el del Romanticismo, con un taller infantil y una conferencia de Miguel Ángel González Barrio.