Christian Gálvez y Bertín Osborne
Christian Gálvez y Bertín Osborne. MI CASA ES LA TUYA/MEDIASET

Christian Gálvez ha sido esta semana el invitado especial en Mi casa es la tuya, presentado por Bertín Osborne cada viernes en Telecinco. Durante el programa, el presentador de Pasapalabra y comisario de la exposición Leonardo Da Vinci: los rostros del genio en Madrid repasó su vida personal y su carrera profesional.

El madrileño narró sus andanzas por televisión afirmando que "ha pasado por una montaña rusa". Comenzó con 16 años, como actor en Médico de familia, un tramo de su camino que prácticamente ha olvidado. Cuenta que sus padres siempre le acompañaron a los castings esperándole el tiempo que hiciera falta hasta que terminaba.

Desde los 18 hasta los 21, Christian presentó junto a Kira Miró Desesperado Club Social, por el que ganaron un premio Ondas al programa más innovador. "Nos quitaron por una decisión política. Con 21 años y un premio Ondas pensábamos que nos íbamos a comer el mundo, y no me llamó nadie. Entonces fue cuando vino la reinterpretación de todo lo aprendido, de agachar las orejas y buscar trabajo. Empecé a trabajar en una juguetería, y los clientes me decían: "Eres el de la tele".

Admite que en esa época su ego "estaba bastante sobrealimentado, porque, al final, era un chaval con 22 años que tiene el coche que quiere y que puede hacer lo que le da la gana. Y yo era responsable, pero tenía 22 años. A veces me pregunto: ¿cómo este chaval no se vuelve tonto con 19 con lo que está ganando?".

'Caiga quien caiga', dos caras de la moneda

En ese momento, ya no se planteaba volver a la tele, pero entonces una llamada le cambió la vida. "Me llamó un tipo, Juanpi, un compañero, que había trabajado conmigo una vez en su vida, haciendo un reportaje en la calle. Que ahora era productor de Caiga quien caiga, y se acordó de mí y me llamó para hacer el casting."

Para él, Caiga quien caiga le aportó muchas cosas, pero también se arrepiente de muchas otras. "Creo que CQC me aportó muchísimo, me aportó todo: notoriedad, prestigio, conocimientos, experiencia. Pero es verdad que aprendí cosas como a hacer entrevistas riéndome con el entrevistado, y no de él, que es como empezábamos las entrevistas."

Pone como ejemplo lo ocurrido con Matthew McConaughey, pareja de Penélope Cruz en ese momento, en la presentación de Volver en Madrid. "La relación que teníamos con Penélope era maravillosa, nos invitaba a todo. Quisieron doblar la apuesta y jugar. Penélope llevaba en Volver un trasero postizo, y la apuesta era intentar tocarle el culo para ver si lo llevaba. Entonces, cuando termina la peli me acerqué y le toqué el culo, y Matthew me miró y se dio la vuelta. Era muy alto, empezó a cerrar la mano y Penélope le paró explicándole que yo era amigo suyo y que el programa era uno de los mejores en España."

"Lo pasé mal, pero me enseñó muchas cosas"

"Una cosa es el chiste y la broma, que la puedes encajar mejor o peor, y otra cosa es la falta de respeto. Si mi futuro en televisión pasaba por aquello no quería seguir. Lo pasé mal, pero me enseñó muchas cosas, a currar, perseverar, paciencia y a hablar rápido. Nunca pensé que iba a terminar en Pasapalabra, fue como un máster".

"Muchos miembros de seguridad sí que nos han 'empujado amablemente', pero es que a veces era con razón". "Parte del éxito del programa se basó en crear una sincronía y portarte bien con la gente, entonces luego cuando te veían te concedían la entrevista a ti".

Sin embargo, a Christian aún le queda "una espinita" con Caiga quien caiga. "Me hicieron una oferta y yo creía que tenía que crecer. Cuando planteé la posibilidad de crecer y de marcharme no se portaron bien conmigo".

Su etapa en 'Pasapalabra'

El presentador cuenta que tenía una oferta de un año con otro canal cuando le llamaron para hacer el casting de Pasapalabra. "Estaba a punto de firmar y me llamaron cuando se enteraron de que me iba. Me ofrecieron hacer el casting y dije que sí, pero que al día siguiente tenía que ir a firmar".

"Fui, hice el casting y me ofrecían un año en un lado, y aquí tres meses. Era un programa que tenía que sustituir a Allá tú. Y me quedé con Pasapalabra. Estuve un mes entero durante ocho horas al día practicando con un bolígrafo en la boca y con cronómetro. Sin saber que la audiencia nos regalaría el verano más largo de nuestra vida: 11 años".