Hace ahora 15 años la desgracia llamó a la puerta de Joel Sartore en forma de enfermedad. Su mujer Kathy era diagnosticada de cáncer de mama y fue entonces cuando este veterano fotógrafo de National Geographic decidió dejar de recorrer el mundo y quedarse junto a ella en Nebraska para acompañarla en las sesiones de quimio y radiación a las que se sometió durante un año.

Por fortuna, su mujer mejoraría pronto y Sartore comenzó a pasar sus ratos libres en el zoo infantil de Lincoln, a un kilómetro y medio de su casa, y a sacar fotografías de animales sobre fondos negros o blancos. Su primer retrato sería el de una rata topo desnuda. Hoy su archivo alcanza las 27.886 instantáneas y reúne alrededor de 8.500 especies animales. Asegura que no se detendrá hasta llegar a las 12.000.

Así nació Photo Ark, una especie de 'arca de Noé' de la fotografía y un mastodóntico proyecto auspiciado por National Geographic con el que Sartore pretende llamar la atención ante la amenaza de extinción que se cierne sobre algunas especies y la necesidad de protección del medioambiente.

"Es una locura pensar que podemos destruir una especie y un ecosistema tras otro y que esto no afecte a la humanidad. Cuando salvamos especies, en realidad nos estamos salvando a nosotros mismos", declara convencido.

Su objetivo es que este proyecto se convierta en su testamento artístico y su mayor deseo, llegar a fotografiar todas estas especies antes de morirse para mostrar al mundo y a las generaciones venideras cómo es la biodiversidad en este momento. De hecho, desde que arrancó Photo Ark algunas de las ya fotografiadas han desaparecido y otras tienen sus días contados si no se pone remedio.

Parte de las especies que conforman esta gran arca fotográfica desembarcan estos días en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid en donde permanecerán hasta el 5 de enero del próximo año. En forma de fotografías de gran formato, pantallas y monitores profesionales diseñados para acentuar las sensaciones del espectador, el centenar de imágenes que componen la exposición quieren demostrar al mundo lo que significa biodiversidad y las consecuencias de ponerla en riesgo. "Me gustaría que la gente se preocupara, se enamorara y actuara", indica el autor.

Sartore, que durante estos tres lustros ha recorrido más de 40 países, ha seleccionado también para la ocasión algunas especies de España y Portugal como el lince ibérico y el oso pardo.

Sin duda, una de las mayores peculiaridades de estas imágenes se encuentra el estilo utilizado por el artista para realizar su fotos. "Uso fondos blancos y negros porque los igualan. Un tigre no es más importante que un escarabajo. Y un ratón importa tanto como un oso polar. Quiero que el público preste atención a la crisis de la extinción y que se preocupen por salvar a estas especies mientras todavía quede tiempo", explicaba en una entrevista para National Geographic.

Su actitud desenfadada ante la cámara y casi humana, acabarán por desarmar al espectador. "Esa mirada directa nos permite ver la belleza, la gracia y la inteligencia que hay detrás de cada uno de estos animales". Contemplarlos es amarlos.