Johan Chau, el misionero asesinado en Sentinel
Johan Chau, el misionero asesinado en Sentinel. Instagram/ @johnachau

Tras la muerte del viajero norteamericano John Allen Chau en la isla Sentinel del Norte a manos de los aborígenes que la habitan, la India se enfrenta a un complicado dilema amplificado por la atención mediática que ha recibido el caso: qué hacer respecto al cuerpo del "misionero".

El pasado 16 de noviembre, el joven Chau perdía la vida a manos de una de las tribus más antiguas y misteriosas del planeta: los habitantes de Sentinel del Norte, a veces llamados sentineleses o centinelas, conocidos precisamente por llevar milenios aislados del mundo exterior y por defender esa soledad a base de lanzas y flechas.

Para ello, el turista tuvo que saltarse una zona de exclusión decretada por la India de cinco kilómetros alrededor de la isla; algo que además hizo en varias ocasiones antes de sufrir definitivamente la ira de los nativos. En sus intentos le ayudaron algunos pescadores y un "amigo local", según han publicado medios Indios, que ya han sido detenidos por las autoridades del país.

Esta prohibición de acercarse a la isla no es arbitraria. La India decidió esta medida en 1997 por varias razones; una de ellas el evidente riesgo que la isla suponía para aquellos que deseaban visitarla, pero la principal es la inversa: el peligro que los turistas y foráneos podían suponer para los pobladores locales. Y no se trata sólo de un riesgo de choque cultural, pues, tras milenios de desarrollo independiente, el sistema inmunológico de los indígenas es radicalmente diferente al del resto del mundo y la infección más imperceptible para un extranjero puede desembocar en una epidemia fatal entre los aborígenes.

Un mártir para miles de cristianos evangélicos

Si bien la mayoría del mundo no ha recibido bien la abruptamente interrumpida aventura de Chau, muchos de sus correligionarios evangélicos ven en su figura el ejemplo del misionero cristiano que pierde la vida tratando de expandir la palabra divina por los confines del planeta, algo central para esta confesión, que otorga gran peso a la experiencia de la conversión y el "despertar en la fe". En este sentido se han pronunciado ya miembros prominentes de la comunidad, como Mat Staver (presidente de Covenant Journey, organización que planifica viajes a Israel para estudiantes evangélicos y con la cual viajó Chau en 2015) que afirmaba públicamente la semana pasada que "la familia [de Chau] merece que el cuerpo sea devuelto a casa para poder ser enterrado".

Así se ha manifestado también el teleevangelista Tony Suárez, que en sus redes sociales ecribía: "Mis héroes son gente como John Allen Chau, asesinado como mártir por la tribu de los sentineleses el 17 de noviembre".

"Debemos respetar su derecho a ser dejados en paz"

A la opinión contraria se han sumado numerosos miembros de la comunidad científica, que advierten del enorme riesgo de establecer contactos con la tribu para recuperar el cuerpo. Entre ellos destaca la voz de Triloknath Pandit, el antropólogo Indio que entre 1991 y 1997 logró establecer unos pocos contactos pacíficos con los habitantes de la isla, que en una entrevista a BBC declaraba que "debemos tratar de establecer una comunicación limitada con ellos, pero no debemos molestarlos. Debemos respetar su derecho a ser dejados en paz".

Survival International, ONG dedicada a la defensa de los pueblos indígenas, también insiste en ello: "El riesgo de una epidemia mortal de gripe, sarampión u otra enfermedad es real y aumenta con cada contacto". Esta organización, de hecho, ha elevado una petición al gobierno de la India para que renuncie para siempre a la búsqueda del cadáver, que se cree enterrado en la playa de la isla.

Similarmente, numerosos antropólogos indios han publicado un comunicado común abogando por la no intervención en Sentinel, afirmando que "los derechos y deseos de los sentineleses deben respetarse, y no se gana nada acentuando el conflicto y las tensiones, y, aún peor, creando una situación donde se causa más daño".

Conflictos pasados

Lo cierto es que existen antecedentes que explican la hostilidad de los sentineleses hacia los visitantes foráneos. Anup Kapoor, profesor de antropología de la Universidad de Nueva Delhi, explica que "sabemos que fueron asesinados y perseguidos por los británicos y japoneses" y se cree que, por esta razón, muestran especial enfado hacia aquellos extranjeros vestidos con ropas que recuerden a uniformes. 

Para muchos, no obstante, el incidente que dió comienzo a la particular visión de la autarquía de esta tribu fué la incursión del oficial canadiense Maurice Portman, que en el siglo XIX viajó a Andamán para documentar a las tribus locales in situ. Como parte de exta expedición, desembarcó en Sentinel del Norte en 1880 y secuestró a una pareja de ancianos y a cuatro niños que pretendía exhibir en "zoológicos humanos", una práctica frecuente en la época.

Al parecer, la pareja mayor pereció en el navío al poco tiempo, víctimas de alguna enfermedad contra la que no poseían defensas, y los niños fueron devueltos a la isla para evitarles un destino similar.

La postura de la India

Ni las autoridades de Andamán ni las de la India se han pronunciado claramente sobre su línea de actuación respecto al cuerpo; si bien las fuerzas de policía locales se han aproximado a la isla con el fin de efectuar un reconocimiento preliminar y esclarecer el posible enterramiento del "misionero", la política del país en el pasado ha sido la de no intervenir en la isla cuando han muerto pescadores que habían entrado en ella. Por ello, los cuerpos de seguridad se están limitando a consultar a numerosos expertos, mientras no dan ningún plazo para el levantamiento del cadáver.