El Carnaval de Cádiz aguantó con fortaleza las consecuencias de la recesión económica

  • El gasto se mantuvo en los mismos niveles que en la pasada edición.
  • A pesar del descenso de público a causa de la huelga de autobuses.
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La fiesta grande de Cádiz siempre supone una importante inyección económica para el empresariado local. JOSÉ GARCÍA
La fiesta grande de Cádiz siempre supone una importante inyección económica para el empresariado local. JOSÉ GARCÍA
JOSÉ GARCÍA

La patronal de hostelería, Horeca, se encuentra satisfecha con los resultados económicos del Carnaval. Así lo expresó ayer a este periódico su presidente, Antonio de María: "Nuestro balance no es nada negativo porque a pesar de la recesión económica se ha mantenido el mismo nivel de consumo que el año pasado".

Para De María, ello muestra la capacidad del Carnaval de Cádiz para soportar cualquier tipo de avatares. "Tampoco se puede decir que el gasto en la ciudad haya subido respecto al año pasado, pero es que lo que se preveía era una disminución como consecuencia de la crisis de las hipotecas y la huelga de autobuses Comes", continuó apuntando el portavoz de los hosteleros.

De María insistió en la diferencia entre la expectativas y el resultado final. "Esperábamos una caída de las ventas y no se ha producido, a pesar de los agoreros. Ahora, eso sí, unos venden más, y otros venden menos", apuntó.

Porque aunque se haya mantenido el gasto, desde luego se trata de una demanda muy determinada. En Carnaval quienes hacne su agosto son sobre todo las tiendas de ultramarinos, bares, barras y otras fórmulas para el consumo rápido.

Porque luego está la otra cara de la moneda, la de los restaurantes. El mismo De María es propietario de uno de estas establecimientos en el corazón del Carnaval, la plaza de San Antonio, y éste, el primer sábado, tenía menos clientes que cualquier otro sábado, quedando incluso mesas libres. "Un sábado de Carnaval nadie pierde dos horas en pararse a comer en un restaurante", asumió con absoluta comprensión del hecho el propio De María.

Naturalmente, existen algunas excepciones. Las cenas en el restaurante El Faro, acompañadas de una serie de actividades, son ya un clásico del Carnaval gaditano. Pero en la fiesta grande de Cádiz lo que más se demandan son bocadillos, litronas, pinchitos y este tipo de artículos de alimentación.

Pero si en materia de gasto se ha logrado mantener los mismos niveles del año pasado, público sí parece que ha habido un poco menos. Lo que en la patronal de hostelería se ha achacado directamente a la huelga de los autobuses urbanos.

En cuanto a la ocupación hotelera, aquí sí que no ha fallado ninguna previsión. En el primer fin de semana llegó al cien por cien en la capital y las reservas llegaron hasta la misma ciudad de Jerez. El segundo fin de semana ya decayó la ocupación hasta el noventa por ciento.

En todo caso, De María recordó que el Carnaval de Cádiz ya es una atracción internacional.

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