Alejandro y Sonia en 'First Dates'.
Alejandro y Sonia en 'First Dates'. CUATRO

Ya sea por su vestuario, su personalidad o sus comentarios, los comensales de First Dates no dejan de sorprender a los espectadores de Cuatro cada noche. Y la de este miércoles no podía ser menos con la visita al restaurante de Sonia y Alejandro. El onubense afincado en Barcelona comenzó su presentación diciendo que "estoy en un momento de mi vida que soy mucho más selectivo que antes y busco a una chica con carácter". Mientras que ella reconocía que "da igual la talla que tengas o cuanto midas, ser sexy es una actitud. Que te levantes y te digas que estás para comer pan".

Sonia le admitía a Carlos Sobera que el amor le ha tratado muy mal: "Siempre me ha venido lo peor de lo peor, debo de tener el radar estropeado", admitía entre risas. La leonesa le dejó un mensaje en la barra a su cita en la que le decía que le gustaba hablar sin tabúes y llevar el mando, y eso a Alejandro le encantó: "Esto me mola porque a mí también me gusta mandar. Me fijo más en la personalidad de mi cita que en el físico". "Si la chavala es muy guapa pero tiene muy mal carácter, conmigo no tiene nada que hacer", añadió el onubense.

"Dejé el ejército hace un año por una lesión de espalda por la que me tuvieron que operar", reconoció Alejandro, y Sonia admitió que le daban "morbo los uniformes". Pero al ex militar le fallaron los cálculos cuando se preguntaron la edad ya que él dijo que tenía 25 y ella le preguntó: "¿Cuantos crees que tengo yo?". Le contestó que 28, ante la cara de sorpresa de su cita fue bajando hasta que llegó a los 21 que tenía la leonesa.

Ambos hablaron de su pasión por los tatuajes, y cuando ella vio que tenía a Jesucristo tatuado en el brazo, le preguntó que si era religioso. El ex militar le contestó que "un poquito, pero a mi manera. Mi teoría es que sí que existió Jesús, pero que no es tal como nos lo cuentan, que pudo ser un extraterrestre, alguien que venía de fuera, que le llamaban Jesucristo, nació de la Virgen María, inseminación artificial... es una paranoia mía". Ella, entre risas le admitió que con ese argumento "tienes para escribir un libro".

Al final acudieron al privado del restaurante donde fueron cogiendo confianza poco a poco y tras un seductor baile de Alejandro y unas confesiones al oído de Sonia, ambos se comieron a besos entre risas. En la decisión final los dos reconocieron que tendrían una segunda cita, aunque la leonesa apostilló entre risas que "tráete el uniforme en la maleta".