La Pedrera de Barcelona muestra el arte cinético desde Duchamp y Calder a los años 70

  • La sala muestra una selección de obras de 37 artistas internacionales que buscaron una transformación profunda del rol del espectador.
  • La exposición reúne piezas de reúne piezas de Marina Apollonio, Carlos Cruz-Díez, Hans Haacke, Mona Hatoum, Julio Le Parc, Nicolas Schöffer, Jesús Rafael Soto, Jean Tinguely o Victor Vasarely.
Intervención artística de Marina Apollonio en el patio interior de La Pedrera.
Intervención artística de Marina Apollonio en el patio interior de La Pedrera.
PAU CORTINA / ACN

La Fundación Catalunya La Pedrera muestra en una amplia retrospectiva el arte cinético desde Duchamp y Calder hasta los años 70, momento en el que vivió su mayor eclosión y que supuso una revolución en la relación entre la obra de arte y el público.

En el recorrido expositivo se puede contemplar una selección de obras de 37 artistas internacionales que buscaron una transformación profunda del rol del espectador a través de la participación y la interacción con la obra de arte.

Las obras expuestas giran en torno al concepto de "apertura, de movimiento y de espacio", y se alejan de las categorías tradicionales de la pintura y la escultura y del objeto convencional a través de la experimentación y la búsqueda de nuevos materiales y soportes, y la apertura del espacio artístico.

Bajo el título "Obras Abiertas", la exposición, que estará abierta al público desde el próximo viernes hasta el 27 de enero, reúne piezas de Marina Apollonio, Carlos Cruz-Díez, Hans Haacke, Mona Hatoum, Julio Le Parc, Nicolas Schöffer, Jesús Rafael Soto, Jean Tinguely o Victor Vasarely.

Se complementa esta visión internacional con las obras de artistas emblemáticos de esta corriente cinética en España como Leandre Cristòfol, Ángel Duarte, Jordi Pericot, Eusebio Sempere y Francisco Sobrino.

La muestra se inicia en el patio interior de La Pedrera con la intervención de Marina Apollonio "Spazio ad attivazione cinética" (1966-2018), una espiral en blanco y negro sobre el suelo que el público puede pisar y que, vista desde arriba, emula el movimiento.

El espectador puede tocar o soplar obras

La mayoría de las obras propician la interacción del espectador, sea tocando, soplando o como en el caso de "Bariestesia" (1974-75), de Gianni Colombo, subiendo y bajando unas escaleras irregulares e inclinadas, que obliga al público a tomar conciencia de la inestabilidad de lo real.

Además, el arte transgredió con estos artistas sus fronteras tradicionales para apropiarse de materiales y tecnologías propias de la ciencia y la industria, para explorar el espacio, la luz y el movimiento, han comentado los comisarios e historiadores del arte Jordi Ballart y Marianna Gelussi.

La irrupción del movimiento cinetista coincidió con la aparición, en los años 50, de una nueva concepción artística como reacción al arte informal y "tachiste", una especie de constelación de artistas y grupos de diferentes nacionalidades que vivían en París, Düsseldorf, Milán y Padua.

De forma espontánea y no coordinada, aquellos artistas comenzaron trabajando sobre las mismas problemáticas: "La apertura hacia la realidad móvil y en continua transformación, la superación del mito del artista y del carácter elitista del arte, la reactivación del papel del arte en la sociedad y la participación del espectador", han resumido los comisarios.

Además de un preámbulo con obras de los pioneros Marcel Duchamp y Alexander Calder, en la exposición se exhiben obras de artistas contemporáneos como Mona Hatoum o Ann Veronica Janssens.

La exposición se cierra con la instalación "Chromosaturation" (1965-2018), de Carlos Cruz-Díez, que invita al espectador a sumergirse en habitaciones iluminadas con colores como el rojo o el azul, y transcurrido unos minutos, por el efecto de la cromosaturación el cerebro convence finalmente al individuo que está en una habitación blanca.

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