En una inusual entrevista a un periódico antes de su visita de diez días a Estados Unidos para apoyar a los empresarios británicos, el príncipe dijo que el periodo posterior a la guerra de Irak había dejado a los británicos con un 'escepticismo saludable' hacia lo que se dice en Washington.

'Si echas un vistazo al colonialismo, a las operaciones a escala internacional, a la comprensión de la cultura del otro, a la asimilación de cómo operar en una campaña de insurgencia militar, hemos pasado por todo eso', dijo.

'El hecho es que hay bastante experiencia, que es válida y que deberíamos escuchar', dijo al International Herald Tribune.

El príncipe, que también lleva el título de duque de York y que es cuarto en la línea de sucesión al trono, dijo que pese a que Estados Unidos sigue siendo el principal aliado de Reino Unido, la situación de posguerra en Irak había llevado a muchos a preguntarse: '¿Por qué nadie escuchó lo que se dijo y los consejos que dimos?'.

'(Hay) ocasiones en que la gente en Reino Unido desearía que quienes están en puestos de responsabilidad en Estados Unidos puedan escuchar y aprender de nuestras experiencias', dijo.

El príncipe Andrés sirvió en la Armada británica durante 22 años y estuvo en servicio activo como piloto de helicóptero durante la guerra de las Malvinas en 1982, en la que más de mil personas murieron.

El duque de York dijo que esa experiencia le cambió y le dio un 'punto de vista diferente sobre la vida'.

Ahora, como enviado comercial de su país, Andrés se ha dado cuenta de que 'la gente que está haciendo de Reino Unido lo que es es la gente que está haciendo negocios'.

También usó la entrevista para alabar a su ex mujer, Sarah Ferguson, de la que se divorció en 1996 tras 10 años de matrimonio.

'Nos las hemos apañado para trabajar juntos para criar a nuestras hijas de una forma que pocos pueden hacer y estoy extremadamente agradecido de poder hacerlo', dijo.

/Por Kate Kelland/