Celtas Cortos
Jesús Cifuentes y Alberto García, componentes del grupo Celtas Cortos. JORGE PARÍS

Tras la celebración de su 30 aniversario hace ya dos años, el grupo Celtas Cortos estrena nuevo disco con mucho "buenrrollismo".

Bajo el título Energía Positiva y con una portada protagonizada por un colibrí, la banda vuelve a la carga para recordar "el valor que tiene cada instante de la vida" sin olvidarse de reivindicar las injusticias de la sociedad.

Después de una trayectoría marcada por emas como Cuéntame un cuento, La senda del tiempo o 20 de abril, Jesús Cifuentes y Alberto García, dos de los componentes originales de la banda, nos cuentan qué nos encontraremos con su nueva creación, que llevan anunciando desde el mes de abril, dando a conocer parte del repertorio.

-¿Por qué el título Energía Positiva? Y en la portada del disco... ¿Por qué un colibrí?

Jesús Cifuentes: Porque hace falta energía positiva. Esa es la vuelta de tuerca que hace de nexo en este nuevo disco. Creo que es fundamental recuperar el valor que tiene que cada instante dure un segundo, que cada bocado que le das a la vida es un milagro, y hacer de ello un lugar para transformarlo a mejor, que bastante ponzoña nos rodea ya. En cuanto al colibrí, hubo varias propuestas a la hora de buscar el icono de la portada y cuando pasó este por delante fue como si pasase uno de verdad.

-¿Qué tiene de nuevo y qué de clásico este nuevo disco?

Alberto García: De clásico tiene la formación, somos la misma con la misma instrumentación que siempre, aunque procuramos dar una vuelta de tuerca y añadir alguna pequeña novedad que para nosotros siempre es grande. Aunque eso se mantiene y puede haber canciones que suenen a la parte más estándar del grupo, siempre hay un tema que pretendemos que destaque. Quizás para el oyente que no conoce al grupo no signifique gran cosa, pero sí para el que lo haya seguido. Por nuestra parte hay pequeños esfuerzos de instrumentar de otra manera o de utilizar incluso un instrumento nuevo o de meternos en un ritmo por el que no hemos pasado. Pequeños detalles que para nosotros son grandes.

-Desde 2008 y vuestro '40 de Abril', sacáis disco cada dos años. ¿Coincidencia o premeditación? ¿Es el tiempo necesario para encontrar la inspiración y grabar nuevo disco?

J. C: Es mera coincidencia. Estamos metidos en la cadena constante de la gira, no hemos tenido huecos en los que hayamos parado de trabajar. Realmente, hacer un disco nuevo de estudio tiene un trabajo previo de encerrarse en los cuarteles de invierno, y es bastante exigente. Encontrar tiempo para eso es lo más complicado de todo. Entre la gira y que somos casi todos ya padres que estamos en el bucle constante de la crianza, bregar esa batalla es complicado, lo que hace que los tiempos se dilaten. Aún así, aquí estamos.

-Tras 32 años haciendo música, ¿a qué dificultades os enfrentáis cuando componéis?

J. C: Para mí la máxima dificultad es ponerle palabras. Cada vez es un capítulo nuevo que de donde bebe es de la vida, del entorno que te rodea, tanto en lo social como en lo emocional. Eso hay que pintarlo con mucha sutileza y buscando la poesía. Ese es un territorio peliagudo porque, además, cada vez cada uno es más exigente consigo mismo, no todo vale, no todo funciona al primer impulso. Has de encontrar momentos para la reflexión. Es como una batalla en medio de un oleaje tremendo a cañonazo limpio.

A. G: También es una dificultad que tenemos siempre el sujetar la tensión entre el grupo, el productor, que siempre se cambia y es una figura muy importante, y la concepción de cómo se quiere hacer el disco, sin que se desmorone todo. Esa tensión es necesaria y hay que cuidarla mucho para que solo sea eso, algo que sujeta la tienda de campaña. Aunque creas que has pasado ya por todo y que te lo sabes ya, siempre llega el momento y tienes que reorganizarte.

-En cuanto al público, ¿es el mismo de toda la vida o ha cambiado?

A. G: Hay un pequeño relevo. Empiezas a ver gente que llega a los conciertos con una distancia de edad contigo y te das cuenta que son hornadas que van llegando. Hay gente de nuestra quinta o incluso mayor que nos sigue escuchando, pero va llegando también gente y creo que con más convencimiento que antes. Cuando empezamos el grupo llegaba de manera más masiva al público, ahora llegan más convencidos de que quieren verte, más fiel. Cuando se da eso en un concierto es electricidad pura y mola mucho.

-¿Cuántas pruebas tenéis que hacer a la hora de hacer los temas? ¿Cuándo sabéis que lo habéis terminado y decís: "Es este, ya no hay más cambios"?

J. C: Cuando has tallado la pieza y lo ves claramente, lo sabes. Es como enamorarse de una persona: cuando la has encontrado dices "este es mi lugar". No sé cómo expresarlo, hay algo mágico que te aclara toda esa niebla. Aparte, hasta llegar a ese momento, piensa que es como una masa amorfa de arcilla: cuando ya la vas moldeando y empiezas a verle los ojos y la cara, la duda se disipa del todo.

-Este nuevo álbum, más que recordar a vuestros inicios y vuestros primeros discos, quizás más rockeros, contiene mucha mezcla de estilos, con un tono más 'buenrollista' que a veces recuerdan a otros grupos como La Pegatina o Calle 13. Habéis evolucionado desde vuestros primeros discos. ¿Es intencionado? ¿Buscáis renovaros un poco y ofrecer ritmos nuevos pero sin perder vuestra esencia? ¿O es algo que está ocurriendo sin querer, por inercia?

J. C: Creo que mantenemos un nexo común a lo largo de toda la trayectoria. Para mí Calle 13 fue un pedazo de descubrimiento cuando surgieron, pero estamos lejos de tener las mismas sonoridades, o al menos no lo pretendemos. La Pegatina son posteriores, en todo caso ellos se parecen a nosotros ya que habíamos llegado antes. Además, el entorno del ska es una cosa que hemos trabajado desde el momento cero y creo que es un territorio en el que, a parte de que nos pueda apasionar, nos movemos con otro sello de garantía diferenciador.

-El primer tema que presentasteis, Silencio, fue junto a un videoclip en apoyo al Orgullo LGTBI. Ataque con Poesía, es un cúmulo de injusticias que vivimos en nuestro día a día como la libertad de expresión o los desahucios. Siempre habéis hablado en vuestras canciones sobre temas importantes en la sociedad. ¿Creéis que la música hoy en día sigue siendo una forma de reivindicar las injusticias?

J. C: Absolutamente. Nosotros desde el momento cero surgimos con ese convencimiento. Estábamos conectados con una realidad social y con diversos movimientos sociales. Así nos hemos moldeado y crecido y seguimos reafirmándonos en esa actitud. En ese sentido, somos unos dinosaurios porque el panorama musical, salvo en el entorno del hip-hop, adolece absolutamente de darle sentido a su música. Lo que se vende ahora y lo que se consume mayoritariamente de manera totalmente idiotizada es reguetón unido a la pose de "aquí estoy yo con el cuerpo moldeado, ganando 500 euros por segundo, tengo una cadena de oro y me muevo en limusina". Ese es el consumo.

A. G: Ese es el panorama musical que se escucha a nivel masivo, pero hay gente también dando caña. No falta un grupo que no quiera por lo menos aprovechar esa parcela de la palabra para cagarse en Dios, como Willy Toledo. No creo que falten ganas y menos hoy en día, que uno se da cuenta de que el tubo por el que te dejan meter la palabra cada vez es más estrecho.

-Según un informe sobre la venta de música, el formato digital está generando más ingresos que el físico. ¿Cómo os está afectando esto? ¿Vendéis más en digital que en físico? ¿Creéis que es algo bueno o malo?

J. C: La venta de discos físicos es una especie en extinción, pero ya desde hace mucho tiempo. Ahora el mundo del streaming lo es todo. Yo mismo casi no tengo un dispostivivo donde poner un disco físico y me dedico a esto. El problema es que entre todo ese maremágnum de cosas es complicado encontrar un espacio para decir "¡Ey! Que estoy aquí, existo". Se ha abandonado la idea de un disco global con un grupo de canciones. La gente consume de otra forma, le da al 'Play' a una canción y luego le lleva a otra de otro artista. Nosotros crecimos en la época del vinilo, cuando tenías que ahorrar para comprar el disco y lo tratabas con todo el cariño del mundo, lo escuchabas de una manera que lo estudiabas. Era paladearlo de otra forma porque habías hecho un esfuerzo por tenerlo, te gustaba mucho lo que habías comprado, tenía un sentido realmente religioso. Ahora la cultura del consumo musical es depredadora, no hay un esfuerzo para obternerla porque todo está a golpe de ratón. Es otro planeta distinto.

A. G: Es el doble filo de la tecnología. Por un lado te lo facilita porque desde tu casa puedes abrirte y dispararte al mundo, pero esa facilidad también la tiene el vecino de al lado. Tienes que pelear con la valía de los demás, hay que asomar mucho la cabeza. También, la parte más cortante de ese doble filo, es que nosotros no estamso acostumbrados a dedicarle casi más tiempo a venderte que a ser músico. Ahora para que algo despunte un poquito tienes que estar más tiempo haciéndote fotos. Para nosotros se nos queda un poco grande ese traje.

-Esta nueva forma de promocionarse y divulgar la música es mejor o peor que con la que crecísteis?

J.C: Está bien, pero nosotros no estamos en esa actitud de pose cada cinco minutos. Por lo demás, todo lo que se pueda hacer por difundir la idea musical, lo hacemos, porque esta es la pasión que mueve nuestra montaña. En esa dirección apretamos el hombro lo que sea, con entrevistas en medios, con eventos... En el otro sentido no. Pero a la gente le gusa esa otra forma de hacerlo y es lo que nos parece loco.

-Planes de futuro. ¿Cuales son vuestros proyectos más cercanos? ¿Empezáis la gira con el nuevo disco ahora en septiembre? ¿Participáis en algún festival cercano?

J. C: Ya llevamos detrás de nosoros unos 50 conciertos. De este disco que se ha publicado primero se lanzó el tema Silencio (el 20 de abril). Cuando ha salido a la venta ya estaba un poco menos de la mitad del disco on the air. Con todos los nuevos procesos de salida uno ya no sabe dónde está la raya de comienzo. Lo que está claro es que ya hemos empezado a tocar y a mostrar las canciones e igual ampliamos el repertorio en un futuro. Ahora por delante tenemos más días de gira.

A. G: El grueso está en el disco, la gira y la presentación. Aparte de eso, en febrero tenemos previsto despegar con un proyecto compartido con una compañía de Valladolid, Azar Teatro. Se llama Si el mundo está en sus manos y consiste en combinar los temas instrumentales del grupo, textos de la obra 1984 de George Orwell y las intervenciones de los actores y circenses.