Katie Stubblefield
Katie Stubblefield, junto a sus padres. NATIONAL GEOGRAPHIC / YOUTUBE

Katie Stubblefield, de tan solo 21 años, lleva un año recuperándose del trasplante de cara completo al que fue sometida en mayor del pasado año en la Clínica Cleveland de Ohio, en EE UU, y que la ha convertido en la receptora de trasplante facial más joven del mundo, según ha dado a conocer el último número del 'National Geographic'.

La joven, que es portada con el reportaje 'La nueva cara de Katie', sufrió una herida de bala autoinfligida a los 18 años que la dejó incapaz de ver, hablar, respirar por la nariz, tragar alimentos, masticar o mover la lengua.

La paciente ha recibido "una cara nueva" tras esperar durante tres años, convirtiéndose así en la persona número 40 de la lista oficial de receptores de trasplante de cara en el mundo, gracias a su donante Adrea Schneider de 31, y fallecida por una sobredosis de cocaína.

Asimismo, los cirujanos, siendo los principales Brian Gastman y Frank Papay, invirtieron un total de 31 horas, en las que dedicaron primero 16 horas en extraer la cara de la donante, y otras 15 en hacer el trasplante a Katie.

En un principio, los especialistas tenían planeado realizar el trasplante parcial manteniendo las mejillas, las cejas y la frente originales; comenzado por el cuello e intentando conectar conectando vasos sanguíneos, huesos y nervios.

Sin embargo, según fue avanzando la intervención los cirujanos decidieron que la mejor opción era realizar un trasplante integral, ya que así el resultado sería más estético, porque "la cara de la donante era más grande y de un tono más oscuro", según relata Joanna Connors, autora del reportaje, en la revista.

Intento de suicidio

Katie estuvo durante años sometiéndose a intervenciones, y citas médicas, llegando a tener más de 12 ingresos hospitalarios, debido a que en 2014, con tan solo 18 años, intentó suicidarse con una escopeta.

Este intento que el que hizo que desaparecieran parte de la frente, la nariz con los senos, la boca y buena parte de los maxilares, los huesos que conforman las mandíbulas y la parte delantera de la cara, según relata Connors.