Los seis barcos pesqueros y los cuatro buzos encargados del mantenimiento de las redes antimedusas instaladas en el Mar Menor han resuelto una quincena de incidencias desde que se puso en marcha este dispositivo a principios del pasado mes de junio. Estas incidencias han estado relacionadas, en su mayoría, con la rotura de algunos de los 1.100 paños que se instalaron, cambios de ubicación de las redes o pequeñas embarcaciones o motos de agua amarradas en los fondeos de las mismas.

Estas actuaciones de limpieza, arreglo y mantenimiento se llevan a cabo en concreto durante los tres meses y medio que permanecen colocadas las redes antimedusas, entre el 15 de junio y el 1 de octubre. Será entonces cuando comiencen las labores de desmontaje, que se prolongarán hasta el 15 de octubre con la colaboración de la Asociación Hippocampus, ya que las redes pueden convertirse en un refugio natural para una especie protegida como el caballito de mar.

El pasado año, el apoyo de esta asociación permitió la supervivencia del cien por cien de los caballitos de mar localizados en las redes antimedusas durante el desarrollo de los trabajos de desmontaje de este dispositivo organizado por la Consejería de Empleo, Universidades, Empresa y Medio Ambiente. Esta iniciativa cuenta con un presupuesto de 500.000 euros y da empleo durante estos cuatro meses a una docena de pescadores y a un equipo integrado por cuatro buzos.

El director general de Medio Ambiente y Mar Menor, Antonio Luengo, ha visitado este lunes la zona de Mar de Cristal, en el término municipal de Cartagena, para supervisar estas labores de mantenimiento y comprobar la eficacia de las redes. "Hemos instalado un total de 43 kilómetros de redes antimedusas gracias a las que se garantiza un baño seguro y sin molestias para los usuarios de 60 áreas del Mar Menor, con una superficie de baño de más de 4,6 millones de metros cuadrados", explicó.

En cuanto a la presencia de estos animales marinos, el director general de Medio Ambiente y Mar Menor ha podido comprobar que ha seguido la tendencia apuntada en el último informe elaborado a principios del mes de julio por el Servicio de Pesca y Acuicultura de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca.

Este estudio, en concreto, señalaba que la población de medusas este año es similar a la de años anteriores, con una presencia significativa de 'cotylorhiza tuberculata'. Esta medusa, conocida como 'huevo frito', apenas presenta riesgos para la población, ya que su picadura tiene muy poco efecto o ninguno, y contribuye sin embargo a aclarar el agua y mejorar su calidad al estar continuamente filtrando tanto fitoplancton como zooplancton.

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