Carlos Zanón
Barcelona, según el escritor Carlos Zanón LUPE DE LA VALINA

Novelas y autores de todos los tiempos han recorrido España con sus historias. Una buena manera y una mejor excusa para volver a ciudades que creíamos conocer pero no desde el prisma de escritores como Carlos Zanón, Arturo Pérez-Reverte o Dolores Redondo, Umbral o Clarín.

Taxi, Carlos Zanón: A través del protagonista, el taxista erudito y canalla Sandino, recorremos Barcelona. La convencional y la nocturna, la de los perdedores y antihérores y la de los afortunados. No solo es una novela que no se cierra porque se engancha a la retina de esa manera que Zanón tan bien sabe hacer sino que ofrece y traza un cuadro de la Ciudad Condal que merece la pena visitar. Otro autor, muy alejado de Zanón aunque de apellido con cierto parecido, Zafón, ofrece un recorrido ya más popular: la calle de Santa Ana donde estaba ubicada la librería Sempere, la Plaza Real, la Plaza Sant Felip, el Arco del Teatro donde imaginar el Cementerio de los Libros Olvidados o Els Quatre Gats.

El Capitán Alatriste, Arturo Pérez Reverte: Han pasado veinte años desde la publicación de El capitán Alatriste, pero la novela de Arturo Pérez-Reverte sigue tan viva que dieron lugar a visitas teatralizadas, con guión del autor, por el madrileño Barrio de Las Letras. Pese a que ya ha finalizado esta atractiva iniciativa, se puede seguir visitando los lugares que recorrieron los personajes de Pérez-Reverte. Desde la Plaza de la Villa a la Posada de la Villa, pasando por la Plaza Mayor, la Iglesia de San Ginés, la Casa Museo Lope de Vega, el Museo del Prado, el Monasterio de la Encarnación y la Taberna del Capitán Alatriste.

El guardián invisible, Dolores Redondo: En los márgenes del río Baztán, en el valle de Navarra, encuentran el cadáver de una adolescente. La inspectora Amaia Salazar dirigirá una investigación que la llevará a Elizondo, pequeña población de la que es originaria y de la que salió para no volver. Con una trama que desde la primera página se aprecia su poder de atracción, la Trilogía del Baztán de Dolores Redondo ha conseguido que muchos de sus apasionados lectores quieran conocer los lugares en los que transcurren las tres novelas (El guardián invisible, El legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta) y visitar los rincones de Elizondo y vivir sus historias y leyendas.

Ojos de agua, Domingo Villar: El terrible y truculento asesinato de un músico pega un buen golpe a la rutinaria vida del inspector Leo Caldas, quien según va investigando descubre una trama de secretos, pasiones y chantaje. El aroma del mar y los pinos gallegos de Pontevedra son el marco de esta trama.

La niebla y la doncella, Lorenzo Silva: Bevilacqua y Chamorro hacen frente en esta obra a un caso que ellos llaman "podrido": el principal sospechoso, un político local fue juzgado y absuelto. Las pistas son viejas, el caso está  empantanado y las opciones de resolverlo parecen inexistentes. Arrastrados por la bruma que envuelve al crimen recorrerán la isla en la que se ubica la historia: Santa Cruz de Tenerife.

Entre naranjos, Vicente Blasco Ibáñez: Rafael Brull es un joven enclaustrado y angustiado por su vida en una pequeña población de Valencia. Necesita escapar de la vida mísera en la que está ahogándose, pero entonces es cuando prospera, tras la muerte de su padre, al hacerse cargo del negocio familiar. Otra de las novelas de Blasco Ibáñez que ofrece un retrato de su Valencia natal es Cañas y barro.

Capital del dolor, Francisco Umbral: Conocer o revisitar Valladolid de la mano de esta obra de Umbral, vallisoletano, es una buena manera de cambiar la mirada. La novela se inicia en una Valladolid dominada por las sombras de José Antonio, Onésimo Redondo, Girón, ofreciendo así una fotografía de la lucha de doce mil socialistas contra una oligarquía feudal y una Falange y un Ejército que "limpian fondos" cruelmente.

Lazarillo de Tormes: Si seguimos los pasos del Lazarillo de Tomes en Toledo conoceremos bien esta tierra. Algunas de las visitas a las que nos llevará este pícaro, creador del género de la picaresca, al Palacio de Pedro I de Torrijos, la Iglesia de Santo Domingo de Silos de Val de Santo Domingo Caudilla, la Iglesia de Santa María de los Alcázares de Maqueda, el Monasterio de la Inmaculada de Escalona y la plaza de Almorox hasta llegar a Toledo.

La Regenta, Clarín: La ya establecida y llamada Ruta Clariniana ofrece un recorrido (real y también virtual a través de la web) por el Oviedo actual para descubrir los lugares cruciales de esta novela, una de las cumbres de la novela realista universal y la mejor de su autor. Partiendo desde la Plaza del Ayuntamiento, se puede apostar por un paseo por las calles del centro de la capital asturiana, visitando la Catedral, el Tribunal Superior de Justicia, el Casino, la Universidad, la Corrada del Obispo... hasta un total de 18 puntos de interés para entender La Regenta.

El Cantar del Mío Cid: Es una de las rutas literarias más importantes de nuestro país. Historiadores, hispanistas y  amantes de esta obra han trazado este interesante recorrido que sigue las aventuras de este personaje histórico. El Camino del Cid recorre cuatro comunidades autónomas (Castilla León, Castilla-La Mancha, Aragón Comunidad Valenciana) y ocho provincias ( Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante), atravesando un total de 350 ayuntamientos en los más de 2.000 kilómetros de trayecto del viaje de Rodrigo Díaz de Vivar.