Artigas y Chanca han comprobado hoy el funcionamiento de este sistema
Artigas y Chanca han comprobado hoy el funcionamiento de este sistema EUROPA PRESS

Acompañada por el técnico de la Jefatura de Servicio de Movilidad Urbana del consistorio, José Antonio Chanca, Teresa Artigas ha acudido este jueves al cruce del paseo de Sagasta con la avenida de Goya, donde se ha instalado una de las antenas que hará posible la prioridad semafórica de una treintena de autobuses de estas dos líneas urbanas.

Las pruebas comienzan en este mes de agosto, cuando "hay menos tráfico" y con el objetivo de causar "las menores afecciones posibles", y la prioridad semafórica funcionará "desde la plaza de las Canteras hasta la calle Lasgasca" en las líneas 31 y 33, con treinta autobuses equipados.

Artigas ha indicado que este sistema tiene diferencias con el que se utiliza para el tranvía, dado que el autobús "no funciona con una plataforma única, como sí hace el tranvía, y el sistema debe prepararse para adaptarse al recorrido de cada uno de los buses, para que el semáforo detecte cuándo se está acercando el bus correspondiente y pueda dar esa vía verde al mismo".

Este sistema "está preparado para poder atender hasta a cuatro autobuses a la vez" en puntos como el cruce de Sagasta con avenida de Goya, donde los autobuses de la línea 33 pasan por la primera calle mientras que los de la línea 31 circulan por Goya.

Las pruebas tendrán una duración de seis semanas y comenzarán con la recogida de datos desde el 6 de agosto. Una vez que se conozcan los resultados, los servicios técnicos obtendrán las conclusiones y se podría extender el modelo a otras zonas de la ciudad.

CADA CINCO SEGUNDOS

José Antonio Chanca ha incidido en que el sistema se diferencia del tranvía, ya que los autobuses circulan sin una plataforma única para ellos. Ha precisado que los buses se comunicarán con los reguladores semafóricos "vía radio", para detallar que "desde un tiempo antes de llegar al semáforo, el bus le va a ir diciendo su posición, que está basada en una recogida de datos que hacen los propios autobuses a lo largo del tiempo y que van reconfigurando día a día en cocheras", de modo que cada día se actualiza esa información.

El regulador contestará el aviso del bus contactando con los vehículos a través de una antena de color negro que se ha instalado en estos aparatos y recibirá la posición de los buses cada cinco segundos, basada "en parámetros GPS y en un odómetro que va sobre la calzada" y que permitirá "afinar" el momento de la llegada del bus.

En el caso del tranvía, está "balizado en todo su recorrido" entre los semáforos y comunica su posición exacta al semáforo, "no existe ninguna incertidumbre", dado que también los tiempos de parada son conocidos "y el momento de llegada es muy exacto, por lo que el nivel de precisión para darle prioridad está próximo al 99 por ciento de los casos, salvo cuando nosotros queremos restringirla por cualquier otro motivo".

Con el autobús entran en juego otros factores, como la circulación del resto de coches, bicicletas y peatones, de modo que "esas incertidumbres hacen que la precisión de la prioridad sea mucho menor", ha alegado.

"La prioridad del bus tiene mucha incertidumbre porque no tiene una plataforma reservada, ni fase reservada, va en el propio tráfico y esas incertidumbres generan una aleatoriedad al sistema que hace que no sea tan preciso y que la prioridad no sea tan eficiente como es la del tranvía", ha sostenido el experto, al observar que, por ello, se pone en marcha esta prueba piloto y, tras conocer los resultados, "se tomarán las decisiones que se tengan que tomar" a nivel político y técnico.

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