Zoé
Los integrantes del grupo de rock mexicano Zoé, que aterrizan este verano en España para conquistar al público del país. PROMOCIONES SIN FRONTERAS

En un país con una cultura musical donde predominan los estilos urbanos, Zoé es una rareza que se mantiene en el tiempo. El grupo de rock mexicano lleva dos décadas en lo más alto de las listas de su país como una rara avis, la excepción que confirma la regla.

Ahora, el grupo aterriza en España con Aztlán (Universal, 2018), un disco que llega cinco años después de su anterior trabajo y en el que Zoé se ha atrevido a explotar su vena más mexicana y miran de frente a los problemas que acechan a su país.

La imagen que han escogido para la portada de Aztlán (Universal, 2018) es muy abstracta.
León Larregui: Está muy relacionado con el disco y el concepto del mismo, de lo que contamos en el álbum. Es la peregrinación de los tribus buscando su tierra prometido y termina siendo Tenochtitlán, que termina siendo México.

¿Qué significa "Aztlán"?
L. L: Aztlán se supone que es el lugar de donde provenían todas las tribus nahuatlacas, que eran un total de siete, y una de ellas es una de los mexicas, que llegan a la ciudad y Aztlán significa el lugar de la blancura o de las garzas, se dice que podría haber sido su isla... Hay muchas teorías acerca de dónde podría estar ese lugar, es un concepto que sigue viviendo en el mundo de lo mítico y la leyenda, hay gente que dice que está en el norte de México, otros en el sur, que era la Atlántida...

Sergio Acosta: Es parte de la cultura mexicana, aunque no conocíamos la historia en tanta profundidad, así que tuvimos que indagar un poco más.

Han pasado cinco años desde su disco anterior, ¿qué ha estado haciendo Zoé todo este tiempo?
L. L: Hemos estado trabajando todos en nuestros propios proyectos por nuestro lado. Sergio estaba produciendo a bandas con nuestro sello...

S. A: En realidad no son cinco años, ¿no?

Rodrigo Guardiola: Son cuatro entre disco y disco, pero solo los primeros dos fueron de gira del disco anterior, en el tercer año León sacó un disco solista y el resto hizo distintos proyectos, y en el cuarto año nos llevó todo 2017 para grabar este disco.

S. A: No hemos parado de hacer cosas.

R. G: Es un poco vieja escuela que pase tanto tiempo, pero nos viene bien porque damos un salto conceptual mucho más largo y de mayor calidad. La separación entre disco y disco te lleva a inyectarle cosas más nuevas; a lo mejo si sacar uno nuevo cada año o dos empezaríamos a repetir fórmulas y con el paso del tiempo te inspira más el momento de ir al estudio y sumergirte durante meses a ver qué descubres. Nos viene bien ese espacio de tiempo y la gente así lo recibe, con mucha hambre, en México la gente lo recibe con muchas ganas. Cuando sacamos Azul debutó muy alto en las listas y la gente empezó a devorar el álbum por completo, que en realidad es una tradición bastante olvidada, porque la gente ahora consume las canciones sueltas de distintos géneros como el urbano, que no son tanto de disco como tal. Sacar un álbum obliga a la gente a ir a la disciplina de escucharlo al completo y descubrir sus temas favoritos, eso nos inyecta energía para salir a tocarlo en directo.

El pasado 19 de abril dieron un concierto sorpresa en La Glorieta de los Insurgentes (México) del que avisaron solo por redes sociales y al que acabaron yendo unos 5.000 asistentes. ¿Ese apoyo es el que les anima a seguir adelante con su proyecto?
L. L: Teníamos ganas de hacer algo diferente para promocionar el disco, pero no esperábamos esa acogida. Quisimos hacerlo en el metro para ser muy insurgentes, lo bueno es que nos ahorramos muchas entrevistas [risas]. Fue como si una banda española hubiera tomado la salida del metro de Sol.

El vídeo del tema Azul tiene un aura muy Blade Runner, ¿qué efecto quería logar, León, cuando dirigió el videoclip?
L. L: La ciencia-ficción es mi género favorito en la cinematografía y Azul me daba flojera representarlo de forma literal, porque es una ruptura, así que había que darle la vuelta y fue el pretexcto perfecto para llevar a otro lugar la historia y hacer lo que más me gusta.

¿No estaban asustados por lo que León pudiera hacer con la canción?
S. A: [risas] No, porque no es la primera vez que nos dirige y estábamos convencidos de que nos iba a convencer.

L. L: El de Hielo, que lo hizo un amigo muy querido, ha quedado muy bien.

Ángel Mosqueda: Hace mucho que no confiamos en nadie de fuera del grupo para que dirija nuestros vídeos, pero esta vez lo hicimos y salió bien.

L. L: Antes confiábamos en gente y hacía cosas horribles, así que una vez decidimos que pasábamos de volver a intentarlo.

Han tenido muchos desencuentros con los sellos discográficos a lo largo de su trayectoria y ahora tienen el suyo propio, Panoram. ¿Se sienten cómodos con el proyecto?
S. A: El sello es una parte de algo que está más relacionado con el amor al arte que otra cosa. Se trata de transformar el entusiasmo que nos genera la música y la posibilidad de trabajar en proyectos nuevos, sobre todo es un sello muy de propuesta y de apostar por la gente que nunca ha grabado nada, no ha estado en un estudio... Es una forma de devolver el apoyo que tuvimos cuando empezamos. Nos permite editar absolutamente todo y es un proyecto con ganas de generar música de calidad en un sentido estético muy ecléctico.

Cuando empezaron, ¿les hubiera ayudado más contar por entonces con un sello así?
L. L: Sí, sí.

Á. M: Es parte de la idea también, ayudar a las pequeñas bandas que necesitan espacios donde ensayar, tocar... es regresarle al universo lo que nos dio en nuestros comienzos.

S. A: cuando empezamos no existían las redes sociales ni el acceso a internet como ahora mismo, así que para hacer un disco profesional tenías que meterte en unos estudios enormes y lo hacíamos con casetes. Es otro momento ahora y las bandas jóvenes tienen mucho acceso a tecnología que nosotros no tuvimos, que facilita su carrera.

Á. M: Hace 20 años tenías que salir en las radios más importantes para que la gente te conociera, porque si no, nadie te escuchaba, nadie.

S. A: También repartíamos casetes.

Al principio fueron criticados por no implicarse políticamente en su música, pero en Aztlán parece que se han atrevido a explorar esa vía.
L. L: Siempre nos han importado las cosas que suceden en nuestro país, pero no somos una banda protesta ni nos gusta involucrarnos en la política. En este disco hay cosas que metafóricamente pueden hacer referencia a estas cosas que suceden en el país, pero tampoco hay nada muy político.

R. G: En vez de protesta es más bien optimismo.

S. A: Cuando empezamos, tocábamos en los festivales de la Universidad de México con el boom del zapatismo. Estábamos fuera de contexto porque eran las típicas bandas más folclóricas y nosotros desencajábamos un poco, pero ahí estábamos.

Incluso llegaron a llamar a sus seguidores la Generación Zoé, aludiendo a los jóvenes despreocupados de la realidad social que les rodeaba.
L. L: Justo el año en el que salió ese artículo, todos esos niños a quienes les gustaba Zoé comenzaron a afiliarse al Movimiento YoSoy132 (un movimiento ciudadano conformado por estudiantes de educación superior que buscaba la democratización de los medios y el rechazo a Enrique Peña Nieto), que atacaba precisamente a quien tuvimos como presidente, Enrique Peña Nieto. Ese artículo lo hizo alguien que no estaba bien informado.

¿Les molestó?
R. G: Intentamos una defensa en redes y luego la gente se echó encima de una forma muy dura contra el periodista que hizo el artículo, fue justo cuando comenzaron a efervescer ese tipo de ataques en las redes.

Á. M: Es muy fácil destruir una banda, es muy fácil destruir una obra. No falta quien se encargue de destruir, pero si vieran todo el trabajo que hay detrás, tendrían muchísimo más respeto.

Con Aztlán han regresado también a sus raíces mexicanas.
L. L: No con referencias étnicas, pero más como del diálogo: hablamos de la migración, pero metafóricamente hablando de Aztlán, ni siquiera de Estados Unidos; de que no hay mal que dure 100 años, haciendo referencia al partido político que casi tuvimos por un siglo y fue casi una dictadura... Sí que hay referencias a México, a lo que ocurre en nuestro país.

Á. M: Esas situaciones no están tan reflejadas en el disco, es un álbum muy relajado, con todas las facilidades porque lo hicimos durante un año con todo el cariño y musicalmente creo que es de nuestros mejores trabajos. No es una apuesta política. La temática es muy sutil.

L. L: Está relacionado con el amor, la familia, hay una canción que habla del temblor (el terremeto de 7,1 en la Escala Richter en México el 19 de septiembre de 2017); otra de esos jóvenes que no se interesaban por su contexto social sino que vivían, simplemente, el día a día; de retomar nuestras raíces, de las elecciones de este año... Está todo lo que nos ha ocurrido en estos últimos años. Recuerdo que en medio del temblor estaba grabando las voces de Aztlán y tuve que continuar mientras la ciudad de México estaba toda destruida, por los suelos, fue muy duro. Musicalmente, y creo que en todo el trabajo hay mucha luz, es un disco muy positivo.

En su gira por España les venden como "Los Vetusta Morla mexicanos", ¿les halaga?
S. A: Creo que tiene que ver también con que somos dos bandas muy parecidas, surgimos de una independencia, somos análogos en ese sentido.

L. L: Las dos bandas hemos crecido paralelamente y de forma independiente y se conjuga ese parecido, más allá de lo musical. Pero sí, nos halaga.