Los hechos ocurrieron a finales del mes pasado, cuando una mujer de 88 años que vivía sola, le abrió la puerta a una joven que dijo ser amiga de una vecina y así consiguió entrar en su casa con la excusa de esperarla. En el interior de la vivienda le pidió un vaso de agua y salió de la estancia donde se encontraban juntas para hacer una llamada telefónica.

Al cabo de un rato la mujer comenzó a sentirse incómoda con la presencia de la joven en casa y al sentir el ascensor en su planta, le comentó a la joven que su hijo que era policía estaba a punto de llegar, momento en el que con la excusa de aparcar bien su coche se fue rápidamente, ha informado la Policía Nacional en un comunicado.

Posteriormente la mujer se percató de que le faltaban varias piezas de joyería de su habitación esa misma noche y sospechó que cuando perdió de vista a la joven que esperaba en su casa, ésta pudo abrir a otra persona para robarle.

Los agentes tras varias comprobaciones, identificaron a las personas que entraron en la casa, que fueron localizas en Valencia y detenidas como presuntas autoras de un delito de hurto.

Las dos detenidas, con numerosos antecedentes policiales, han sido puestas en libertad, después de ser escuchadas en declaración y no sin antes ser advertidas de la obligación de comparecer ante la autoridad judicial cuando para ello fuesen requeridas.