Aranzazu Serrano
Aranzazu Serrano posa con 'Neimhaim: El azor y los cuervos', segunda parte de su saga de fantasía épica. Jorge París

Veinte años tardó Aranzazu Serrano en concebir Neimhaim. Los hijos de la nieve y la tormenta, la novela que la convirtió en una de las autora de fantasía épica más exitosas de nuestro país. Mucho menos, solo dos años, ha tardado en gestar una secuela, Neimhaim. El azor y los cuervos, que está recibiendo mejores críticas incluso que la obra que dio origen a este universo.

La diferencia en el tiempo de creación de un libro y otro ha sido enorme.
El primer libro básicamente lo escribí para mí misma, sin ninguna clase de presión, en los ratos que me apetecía, cuando me sentía inspirada. Lo hice por pura afición y sin tener la menor intención de publicarlo.

Una vez publicado, cuando de repente triunfa, ahí ya sí que notas la presión. Por un lado, tus lectores se impacientan y no quieres hacerlos esperar. Por otro, y esto es casi peor, la editorial también se impacienta y, si pasa demasiado tiempo, puede pensar que el punch se ha perdido y no te lo publica.

Así que el planteamiento ha sido muy distinto.
En estos dos años, por primera vez en mi vida me he encontrado siendo una escritora a jornada completa, teniendo que escribir ocho horas diarias, me apeteciera o no, estuviera inspirada o no. En ese sentido, disfruté más del primer libro, que no tenía ninguna presión, pero por otro lado tengo que decir que abordar un libro de manera profesional también se nota en el resultado. También se nota que ya tengo más edad: los personajes tienen más trasfondo, la historia es más madura... Y la experiencia que tengo hasta ahora es que, los lectores que se han leído los dos libros, dicen que este les ha gustado más.

¿Cuál era su principal idea al escribir El azor y los cuervos?
Yo siempre trato de llenar huecos que creo que faltan en la fantasía épica. En el primer libro quería mostrar a una mujer fuerte que no tuviera que depender de un hombre para sobrevivir ni para defenderse. Es más, que fuera capaz de defender al hombre que ama. Con este libro tenía otra espinita clavada, quería romper con la imagen del héroe heterosexual estereotipado.

¿Y cómo lo ha hecho?
En la literatura fantástica hay personajes con otras tendencias diferentes a la heterosexual, pero casi siempre son secundarios y, lo que es peor, muchas veces son el villano. Yo buscaba lo contrario, una figura a la que cualquier persona pudiera admirar con independencia de sus tendencias sexuales, con independencia de a quién ama.

¿El amor es importante en Neimhaim?
Mucho. En El azor y los cuervos hay cinco personajes protagonistas y no solo hay uno homosexual sino que en general, en todo el libro, he querido que el concepto de amor sea muy abierto. He querido demostrar que el amor es amor independientemente de quién lo da y quién lo recibe.

Es un bonito mensaje.
A mí me gustaría que, al lector que se acerque a este libro, se le abra la mente en ese sentido, que ciertas ideas preconcebidas que tenía se le vengan abajo y abra los ojos a un mundo nuevo en el sentido de que el amor que él conoce es el mismo cuando se comparte, por ejemplo, entre dos personas de un mismo sexo, o entre tres personas de una manera cerrada y estable. Hay que derribar prejuicios. Todo esto, claro, rodeado de aventura, de pasarlo bien, de evasión.

¿Cree que la literatura fantástica está poco valorada en España?
Sí, y es curioso porque, para empezar, nuestra gran obra universal, que es El Quijote, es una parodia de las novelas de caballería. A lo mejor nos viene de ahí esa alergia que parece que tenemos a la fantasía. Lo realista tiene siempre más puntos, cuando las primeras obras de la humanidad han sido de fantasía épica, empezando por la epopeya de Gilgamesh, de los sumerios, que tendrá unos 4.000 años de antigüedad. Luego La Ilíada, La Odisea...

Eso está en nuestra cultura y, sin embargo, en nuestro país renegamos de ello. Es raro e injusto, porque además en España tenemos grandísimos escritores de fantasía como Ana María Matute que yo creo que, no sé si por ser mujer, no se le ha dado la relevancia que merecía.

¿Ser mujer lo complica más?
Hay una realidad innegable y es que solo el 27% de la literatura de género, que engloba fantasía, ciencia ficción y terror, está escrita por mujeres. No es que no haya paridad, es que es una disparidad terrorífica, y eso tiene que deberse a algo.

¿Usted se ha sentido discriminada?
Yo me he sentido más discriminada por tener gustos literarios diferentes que por ser mujer. Por decir que me gusta la fantasía me han tachado de infantil, me han dicho que eso es literatura menor... En cambio, como mujer dentro del mundo fantástico, a mí los hombres siempre me han tratado muy bien. Pero es verdad que hay una ausencia alarmante de mujeres en este mundo, a lo mejor por ese prejuicio, que los hombres quizá aceptan mejor.

Eso como aficionada pero, ¿como escritora?
Es verdad que ahí es distinto. Me he encontrado con algunos que piensan que, por ser mujer, no puedes escribir bien sobre batallas. Sé que hay gente que no se ha comprado mi libro primero porque es de una autora nacional y segundo porque es de una mujer escribiendo fantasía épica. ¡Y hay lectores que me han felicitado por escribir como un hombre!

¿Los prejuicios no desaparecen?
Por fortuna sí, poco a poco. Ahora entras en una tienda de cómics y hay tantas chicas como chicos. El manga quizá cambió esto. Y ahora hay una nueva generación de chicas que les encanta la fantasía, y hay que darle las gracias a Laura Gallego. Ella fue un punto de inflexión clarísimo en la literatura fantástica en este país. Demotró que la fantasía era rentable y que podía ser un bestseller, y eso cambió la mentalidad de muchos editores. Gracias a todo eso, Neimhaim está hoy aquí.

¿Cómo es eso de, de repente, tener fans?
Son el alimento que un escritor necesita para hacerlo cada vez mejor, es esa presión buena que te hace ser más exigente y dar lo mejor de ti. Y afortunadamente, como no soy George R.R. Martin, todavía la presión no es excesiva, no me han amenazado de muerte.

¿Qué le gustaría decirle a sus seguidores?
La palabra que siempre me viene a la mente es "gracias". Siento una enorme gratitud por toda la gente que ha entrado en mi mundo, que era un mundo privado, pero que les ha encantado también, que han soñado mis mismos sueños, que se han enamorado de mis mismos personajes. Y me han hecho regalos, y me han dicho cosas increíbles como, personas que estaban en el hospital, que mi libro es lo que les ha ayudado a seguir adelante y a superar su enfermedad. Después de eso, ¿qué más puedes decir?