Una de las estaciones del Metro de Barcelona.
Una de las estaciones del metro de Barcelona. TMB - Archivo

Aunque Barcelona es una ciudad ejemplar en cuanto a accesibilidad del transporte público si se compara con otras metrópolis, todavía quedan algunos flecos por pulir. El 91% de la red ferroviaria de la capital catalana está adaptada a las personas con discapacidad -mientras que en París el porcentaje es del 5%; en Londres, del 26%; y en Nueva York, del 25%- pero hay otro 9% que no lo está. Así lo señala un diagnóstico sobre las paradas que ha presentado este jueves el Ayuntamiento, que trabajará a través del Plan de Accesibilidad de Barcelona para llegar al 100% en 2026. "Este 9% restante supone agravios muy importantes para la vida cotidiana de los ciudadanos", ha apuntado la teniente de alcaldía de Derechos Sociales, Laia Ortiz.

Por tipos de transporte ferroviario, el que está mejor es Ferrocarrils de la Generalitat (FGC), con un 95% de sus estaciones accesibles, seguido del Tram (92%), el metro (91%) y Renfe (89%).

A pesar de estos elevados porcentajes, los ascensores no están presentes en todas las paradas. Según han informado técnicos municipales a 20minutos.es, en el suburbano no existen en las de Vallcarca, Ciutadella-Vila Olímpica, Maragall, Verdaguer, Clot, Jaume I, Espanya, Plaça de Sants y Urquinaona. Tampoco hay ninguno en la de Les Planes de FGC ni en la Estació de França de Renfe.

El diagnóstico ha detectado que en el metro es necesario trabajar, principalmente, para eliminar los agujeros que quedan en algunos puntos entre andenes y trenes. Se han analizado 154 estaciones y se ha comprobado que hay un 5% que no disponen de elementos para que los vagones se nivelen con los apeaderos. El recrecimiento del andén junto a las vías solo está presente en 91 paradas y el elevador metálico para unir andenes y convoyes, en 54.

En los vestíbulos, el 100% de las estaciones cuenta con máquinas expendedoras con indicador acústico y el 93%, con caminos para personas con discapacidad visual. Además, el 96% de las paradas tiene tornos accesibles y el 89% de las que están adaptadas para ciudadanos con diversidad funcional tiene señalización que indica el itinerario accesible.

En cuanto a los FGC, el informe apunta que sobre todo hay que mejorar las medidas de los ascensores, el pavimento y el diseño de los bancos.

Tras estudiar 18 estaciones, se ha detectado que el 100% de los elevadores son practicables pero solo el 83% tiene medidas óptimas. También se ha visto que el pavimento presenta dificultades para personas con discapacidad visual porque es estriado, lo que hace difícil distinguir las franjas de los caminos adaptados para ellas. Respecto a los bancos, no cuentan con reposabrazos y en 16 estaciones su diseño impide detectarlos rápidamente a los ciudadanos que no ven.

El diagnóstico también muestra que las rampas son todas correctas a excepción de la de la parada de Les Planes, que tiene una pendiente del 16% y solo pasamanos en un lado.

Renfe es el servicio ferroviario de la ciudad peor adaptado para personas con discapacidad. El 89% de sus estaciones no dispone de itinerarios accesibles, por lo que el principal reto es incrementar este porcentaje. Otro es mejorar los caminos para invidentes, porque tras analizar nueve de las 10 paradas que hay en Barcelona se ha comprobado que estos no existen en los accesos y que solo en cuatro vestíbulos llevan a los tornos adaptados.

Se ha detectado, asimismo, que las máquinas expendedoras no están diseñadas para personas discapacitadas y que en cinco estaciones hay taquillas de venta de billetes pero cuatro de ellas no son accesibles.

En relación al tranvía (Tram), el estudio subraya que hace falta incorporar sistemas de información acústica en las paradas y mejorar el pavimento, porque como el de los FGC, es estriado y hace que a los ciudadanos invidentes les sea difícil distinguir las franjas de los caminos para ellos.

De este transporte público se han analizado 26 estaciones, donde 40 andenes cuentan con rampas. De estas, 11 tienen una pendiente igual o superior al 6% y se quiere trabajar para reducir la de las que superan este porcentaje.

Autobuses

Además de la red ferroviaria, también se ha diagnosticado la de autobuses y tras analizar 2.451 paradas se ha comprobado que aunque la mayoría presentan buenas condiciones de accesibilidad, hay un margen de mejora.

Y es que el 40% no dispone de camino para personas con discapacidad visual y en el 38% las aceras no tienen la altura óptima para desplegar las rampas de los buses, que es de entre 12 y 15 centímetros.

El 81% de las paradas cuenta con pantalla de información visual y acústica.

Las conexiones, sin analizar

El estudio ha dejado de lado los pasillos de conexión entre líneas ferroviarias, en muchos casos con pequeños grupos de escalones, aunque Ortiz ha asegurado que "se han puesto sobre la mesa".

Por otro lado, la comisionada de Salut y Diversitat Funcional, Gemma Tarafa, ha reconocido que la nueva red ortogonal de buses, que promueve el transbordo, "no es lo más cómodo" para las personas discapacitadas, aunque ha dicho que "no debe ser un problema si es 100% accesible".

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