El ojo seco: patología infravalorada que golpea a las mujeres
Las personas que padecen ojo seco sufren molestias como picor, escozor, sensación de tierra u ojos rojos. GTRES

El ojo seco es uno de los motivos principales de visita a las consultas de Oftalmología. Afecta a más del 30% de la población española. Los pacientes con esta condición suelen experimentar molestias, pesadez y sensación de "arenilla" en los ojos. Estos síntomas se incrementan con determinadas actividades, como la atención a pantallas de ordenador, la lectura, exposición al viento o a ambientes secos.

Gracias a un equipo de investigadores españoles de la Fundación de Investigación del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega de Oviedo, en colaboración con otras instituciones, el tratamiento de esta enfermedad podría cambiar y dirigirse a dianas terapéuticas más específicas y eficaces.

Según explica el doctor Jesús Merayo Lloves, director del Instituto e investigador principal en esta patología, en los últimos años la prevalencia de esta enfermedad ha aumentado en nuestro medio. Hábitos como el uso de pantallas de visualización de datos (especialmente en jóvenes), la exposición a ambientes tóxicos (como el humo del tabaco) o efectos secundarios de cirugías, pueden favorecer la aparición de síntomas. También es frecuente encontrar pacientes con ojo seco en el contexto de enfermedades de la piel como la rosácea y enfermedades autoinmunes como las reumáticas o hipotiroidismo.

El tratamiento consiste en la aplicación de medidas preventivas para evitar los factores de riesgo, la lubrificación de la superficie ocular con colirios de lágrimas artificiales y medidas de higiene de los párpados. En ocasiones se emplean medicamentos anti-inflamatorios, tanto tópicos como sistémicos. "Para los casos más graves se puede necesitar colirios regenerativos y medicación por vía oral. Si se logra hacer un diagnóstico de la causa de la enfermedad se trata la patología sistémica", ha indicado el especialista.

Los hallazgos del equipo de investigación del doctor pueden suponer un auténtico cambio de paradigma en este campo, ya que identifican como causa de la sintomatología una alteración de la inervación de la córnea, lo que podría orientar el tratamiento a la prevención buscando efectos neuroprotectores. Además, "nuestros resultados ofrecen una posibilidad muy interesante para pensar en un tratamiento de los síntomas en personas que ya padecen la enfermedad. De esta manera pensamos que sería posible inhibir específicamente las señales dolorosas que transmiten estas neuronas", ha explicado el doctor Alcalde.