Cerca de una decena de personas cada semana entregan su testamento vital o documento de voluntades anticipadas para dejar claro cómo deben actuar con él los médicos si se encuentra en una situación vital irreversible en la que no pueda expresar su voluntad, y un tercio ya especifica que quiere donar sus órganos. El número de testamentos no sube, pero aumentan los donantes.

Desde que se puso en marcha el registro de estos testamentos, en septiembre de 2003, un total de 2.480 aragoneses se han adherido a esta modalidad. De ellos, 516 lo hicieron durante el año pasado.

La mayoría de los que piden el testamento son mujeres, el 61%, y viven en el medio urbano, el 75%.

El 33,14% optó por donar sus órganos, mientras que hasta 2006 sólo lo hacía el 18,94%. También ha aumentado el número de personas que solicita este testamento y pide que al morir lo incineren. Son el 33,72% de los solicitantes, frente al 15,99% que lo hizo hasta 2006.

Parece que los ciudadanos se han concienciado con la donación de órganos, pero no con la necesidad de cuerpos para la ciencia. Sólo el 7,95% de los solicitantes optó por ello el año pasado y hasta 2006 lo hicieron el 4,18%.

La mayoría de los que piden el testamento son mujeres, el 61%, y viven en el medio urbano el 75%. La edad media a la que se pide el testamento ronda los 54 años y la mayoría, el 86,24%, lo ejecutan con la ayuda de tres testigos que firman el documento. El resto lo tramitaron a través del notario.

Con el aumento de la inmigración, el número de extranjeros que piden el testamento vital también ha crecido ligeramente, pasando del 2,09 al 6,59%.

La mayoría lo solicita para que no alarguen su vida artificialmente, pero también hay muchas solicitudes de Testigos de Jehová para que no se les realicen transfusiones de sangre ni derivados.

Los trámites pueden realizarse en los centros sanitarios, la sede del Salud o ante un notario.

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