Ayuntamiento de València
Fachada del edificio del Ayuntamiento de València. 20MINUTOS.ES

El Ayuntamiento de València ha reducido algo más de un tercio su deuda en los últimos tres años. Si se toma como referencia la llegada del actual Gobierno tripartito de izquierdas, el Consistorio ha pasado de 715 millones de euros de endeudamiento a mediados de 2015 a 469 millones de euros a 31 de mayo de 2018, una disminución del 34,41%.

Sin embargo, el recorte ya se inició en la última legislatura del equipo de Gobierno de Rita Barberá, cuando precisamente se disparó hasta máximos. Aquella situación, con un endeudamiento de 977 millones de euros en el año 2012, desembocó en el plan de ajuste municipal y en una oleada de recortes para poner coto al crecimiento desmesurado de los números rojos de la administración municipal. Cuando el PP dejó la vara de mando, a mediados de 2015, la deuda se movía en el entorno de los 715 millones.

Con la llegada de Joan Ribó a la Alcaldía, el pacto entre Compromís, PSPV-PSOE y València en Comú propició que el área de Hacienda recayera en el socialista Ramón Vilar. Desde entonces, prosiguió la reducción de la deuda, que en 2016 bajó hasta los 656 millones de euros y acabó el ejercicio 2017 en 552 millones.

"Hemos afrontado uno de los mayores problemas que tenía nuestra ciudad, que era la gestión de la deuda. Nos encontramos una administración intervenida, con una deuda de 715 millones de euros", afirmó el pasado miércoles la portavoz socialista, Sandra Gómez, en la presentación del balance de gestión de las áreas que gestionan los ediles del PSPV-PSOE. En esta línea, afirmó que, "gracias a la gestión de Ramón Vilar en Hacienda, hoy hay 469 millones de euros  de deuda y tenemos previsto llegar los 452 millones a final de año. Es decir, hemos reducido 263 millones sin subir impuestos municipales y dedicando 21 millones de euros más a inversiones", aseguró Gómez.

Sin embargo, aunque la política fiscal ha mantenido congelados los tributos para los ciudadanos, el Ayuntamiento sí subió algunos impuestos o tasas, como el IBI a las grandes superficies comerciales, el impuesto de circulación a los vehículos de gran cilindrada o el importe que pagan las terrazas de bares y restaurantes, sobre todo en las zonas más céntricas (y se bajó en la periferia).

La última novedad en esta materia la anunció la semana pasada el propio edil de Hacienda y está relacionada con el cobro de impuestos a edificios propiedad de la Iglesia católica que albergan actividades lucrativas, como hospitales o universidades privadas, pero dejando fuera a templos y entidades asistenciales. Se trata, según dijo el propio Vilar, de "garantizar la libre competencia" y de que "paguen todos los que tienen que pagar".

Pero, ¿a quién debe el Consistorio ese dinero? Principalmente a bancos, y se trata de deuda a largo plazo, según consta en los datos del Banco de España. Dada la evolución positiva de reducción de la deuda, tanto el propio Vilar como el alcalde de València, Joan Ribó, han solicitado en reiteradas ocasiones que el Ayuntamiento salga del plan de ajuste, para recuperar así "la autonomía financiera".

La evolución del endeudamiento municipal contrasta con la situación de la Generalitat, que en el mismo periodo, entre 2015 y 2018, ha visto crecer su deuda en 3.430 millones de euros y ya alcanza los 45.433 millones. Esta cantidad la convierte en la segunda autonomía con mayor endeudamiento, solo superada por Cataluña (77.478 millones) y por delante de Andalucía (34.140 millones) y Madrid (33.489 millones). La infrafinanciación sigue lastrando las cuentas públicas valencianas, que experimentaron un deterioro muy acentuado a partir de 2010, con el impacto de la crisis económica.

Las claves

  • La deuda municipal se disparó con la crisis económica, y en el año 2012 llegó a rozar los 1.000 millones de euros.
  • València es ahora la tercera capital de España en cuanto a endeudamiento. Cerró el primer trimestre de 2018 con 509 millones de euros, por detrás de Zaragoza (933 millones) y Madrid (3.371 millones).
  • El anterior Gobierno del PP recortó el gasto en varias áreas (como la limpieza urbana) en la anterior legislatura para reducir deuda. El actual Ejecutivo local ha congelado los impuestos para los ciudadanos, aunque ha subido algunos a empresas.

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